Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2004

El Quijote de Avellaneda, la historia de una venganza

Durante siglos, el empeño por descubrir la verdadera identidad del autor del Quijote apócrifo fue infructuoso; hasta que, en 1988, Martín de Riquer propuso en su libro “Cervantes, Pasamonte y Avellaneda” la hipótesis de que Alonso Fernández de Avellaneda era en realidad un soldado aragonés llamado Jerónimo de Pasamonte, compañero de milicias de Cervantes.

Jerónimo de Pasamonte nace en el seno de una ilustre familia aragonesa, siendo todavía un niño mueren sus padres y queda en una situación precaria, por lo que entra al servicio del obispo de Soria. A los 12 años regresa a Aragón e inicia estudios de gramática y latín en casa del hermano de su madre que es cura, un año más tarde ingresa en la cofradía de la Madre de Dios del Rosario Bendito y durante toda su vida será un gran devoto de la Virgen y del rosario. Permanece estudiando con su tío clérigo hasta los 17 años y después intenta ser fraile bernardo en el monasterio de Veruela, pero su hermano mayor no apoya esta decisión por co…

Apreciar la Literatura

En realidad, la Literatura no se escribe para ser explicada, sino para su comprensión directa y goce estético. Pero podemos profundizar en esta comprensión y goce estético a través de la reflexión sobre las causas que convierten un texto en obra de arte.
Lo primero que necesitamos es comprender el sentido literal de las palabras, con la ayuda, si es preciso, del diccionario. En segundo lugar, intentaremos traducir al lenguaje común el literario del texto. La mayor dificultad la pueden presentar las imágenes (metáforas, símbolos, etc.), en las que las palabras son tomadas, no en su sentido primero y denotativo de la comunicación ordinaria, sino en una acepción secundaria o connotativa. La significación correcta, en este caso, no la dan las palabras aisladas, sino el significado general del texto en que figuran esas imágenes. En este momento, el papel más importante lo juega la intuición de cada uno, y no el razonamiento. Y es que el mensaje poético se dirige más al sentimiento que a la …

A propósito de Bukowski

Imagen
Me encontraba en plena época de incertidumbre literaria, estaba buscando una voz, esa voz única, mía, con la que expresarme. Pensaba que tendría que ser poética, armoniosa, sencilla, elegante... Qué sé yo. Abrí el libro “Mujeres” y empecé a leer: Me levanté, cagué, meé y me lavé los dientes.

Esta contundente frase fue una revelación. No sobra nada. No falta nada. Es clara. Eficaz. Precisa. Descriptiva. Directa. Fuerte. Arriesgada. Perfecta.

Y yo quebrándome la cabeza.

Bukowski huele a alcohol barato, a vómito resacoso, a agónica ironía, a desiertos humanos. Escribe entre los intervalos del delirium tremens perpetuo, cuando los descansos entre polvo y polvo se lo permiten. Su lenguaje es crudo, brutal, tan sincero y auténtico que estremece.

Henry Chinaski se parece demasiado a Charles Bukowski para ser un personaje, el personaje omnipresente que se funde y se confunde con el autor. Mientras los demás intentamos escondernos tras los personajes, él ya ha asumido que siempre escribirá sobre s…