Dear Oscar 6

Dear Oscar:

En tu Irlanda natal y en los países de habla anglosajona es muy común el uso de la letra w, pero yo soy española y esta letra siempre ha sido ajena a mi lengua, la reservamos para algunos de nuestros reyes godos y para denominar a una pieza da la casa muy utilizada: el water. Los castellanos no hemos sido un pueblo que se distinguiera por su higiene y su asepsia, por lo que una habitación para defecar y lavarse ha sido primero un lujo al alcance de los ricos y luego un capricho extranjero en nuestras viviendas.

Lo que no existe no necesita ser definido, por eso no tenemos palabra propia y al igual que importamos el objeto, importamos la palabra: water closet, o más familiarmente, water. Los puristas de la lengua prefieren retrete, una adquisición más mediterránea, no deja de ser otro eufemismo para ocultar la función evacuadora como: lavabo, aseo, baño, excusado... En Estados Unidos se ha impuesto el rest room, sala para reposar, para reposar las nalgas, se entiende.

El caso es que el lugar público donde se excrementa ha terminado por no tener nombre y se indica con un pictograma: la silueta de un hombre o de una mujer, una pipa o una barra de carmín, unas faldas o unos pantalones. Imágenes igualmente eufemísticas, pues hoy en día la paridad entre los sexos es tal que las mujeres fuman en pipa y los hombres se pintan los labios. El único distintivo inconfundible serían unos órganos genitales, aunque eso, claro está, ofendería más de una sensibilidad.

La de imprecisiones léxicas que provocan los eufemismos, dear. Para cada palabra tabú hemos buscado un eufemismo que disimule esos vocablos referentes a situaciones ilegítimas o desagradables. Papel higiénico designa al papel con que nos limpiamos el ano, compañera sentimental es amancebada, morir es pasar a mejor vida y una persona homosexual es gay, que significa alegre. ¿Te ríes, dear? No me sorprende, tu definición es infinitamente más ingeniosa: un tipo de cabellos largos y maneras afeminadas.

Igual que te deshiciste de tus otros nombres: Fingal O’Flaherti Wills, para ser nada más y nada menos que Oscar Wilde, renunciarías a la etiqueta de gay para recuperar el nombre de “Oscar”, ése que acabó utilizándose como insulto en las calles y escuelas de Inglaterra. Lo que importa es que haya talento para manejar las palabras. ¿Me sigues? Claro.

María

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