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Mostrando entradas de septiembre, 2005

Bendita inocencia

El otro día me lo encontré en la calle, hacía tropecientos años que no le veía, desde la escuela, y al principio me costó un poco reconocerlo. Alto y enjuto, llevaba el pelo largo y barba de dos días, vestido con una chupa de cuero, vaqueros gastados y unas botas todo terreno, ofrecía un aspecto muy distinto al que yo recordaba: rostro lampiño, pantalones cortos y una bata azul a rayas.
Nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos, como para cerciorarnos de la identidad intuida del otro, y tras unos segundos de duda justificada nos convencimos de que nosotros éramos, efectivamente, nosotros. El saludo estuvo teñido por la nostalgia de un remoto tiempo. “Demostraste tenerlos bien puestos”, me dijo, y yo sonreí asintiendo. Sabía perfectamente a qué se refería.
Cuando cursábamos el séptimo grado, vino un inspector al colegio. Un padre había denunciado a nuestro maestro por infligirnos castigos corporales y estaban investigando si eso era verdad. Necesitaban que alguien, además de aquel com…

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-Bajo el arte del hombre, la naturalidad deja sentir la naturaleza.
-De nuestro cuerpo, al que perpetuamente afluyen tantas molestias y placeres, no tenemos una silueta tan nítida como la de un árbol, una casa o un paseante.
-Los rasgos de nuestro rostro no son sino gestos que la costumbre ha hecho definitivos. La naturaleza, como la catástrofe de Pompeya, como la metamorfosis de una ninfa, nos ha inmovilizado en el movimiento.
-El cuerpo encierra al espíritu en una fortaleza; muy pronto la fortaleza se ve asediada por todas partes y al fin el espíritu tiene que rendirse.
-El hombre es el ser que no puede salir de sí mismo, que no conoce a los demás más que en sí mismo, y al decir lo contrario, miente.
-Todos somos malos actores, o el prójimo un buen fisonomista.
-El plagio humano más difícil de evitar para los individuos, e incluso para los pueblos que perseveran en sus defectos y los agravan, es el plagio de sí mismo.
-Sólo conocemos la vida de los demás a partir del día en que hemos sufri…