Literatura erótica

Mi actividad literaria profesional se inició con la publicación de un relato erótico en una revista de literatura y unas cuantas empresas pornográficas venden mis artículos en Internet. Quiero significar que no me planteo deliberadamente la escritura de una obra erótica, simplemente la historia va adquiriendo forma y sigue sus propios derroteros, casi al margen de mi voluntad, porque no se le pueden imponer cortapisas a la actividad artística. La literatura erótica se ha etiquetado como un género menor y casi hay que disculparse por hacerla, se la acusa de ser vulgar en el tratamiento del tema sexual, algo discutible; y también de violar criterios morales y convenciones sociales, está desatendida por público y crítica, llena de prejuicios que obligan al autor a defender la sutil frontera que divide el erotismo y la pornografía, es aquí donde resulta más patente la hipocresía del tópico: sugerir es erótico, mostrar, pornográfico. Desde mi punto de vista, este matiz engañoso sólo sirve para condenar o disculpar, es imposible ser objetivo, el erotismo o la pornografía depende de las cualidades del receptor, lo que para unos es escandaloso para otros puede ser un asunto trivial. Al margen de criterios éticos o estéticos, lo que persiste es ese reproche por la reacción sensual que provoca la literatura erótica. No hay que olvidar que es un género bajo sospecha, vigilado y perseguido, que en algunas épocas ha llevado a la cárcel a quien ha osado tocar tan escabrosas cuestiones. Hoy corren tiempos de permisividad, aunque muchos prejuicios siguen vivos.

El concepto de literatura cobija bajo su lema a las obras destinadas al intelecto y descarta las orientadas a la sensualidad. Sin embargo, la literatura erótica consigue el más difícil todavía al lograr que el lector aparte una mano del libro para complacer al cuerpo según las demandas textuales, involucra al cuerpo y a la mente en un contexto de sensual ilusión. Las palabras disparan la lascivia y ésta es una conquista innegable del lenguaje, un triunfo del escritor, un milagro, magia pura. Un flujo lingüístico despierta los sentidos y la palabra se convierte en acto.

Para mí, la literatura erótica supone un reto creativo y no es, desde luego, la perversión de una mente calenturienta, de un alma amoral o de una personalidad enfermiza. No me siento culpable por tratar con desinhibición actividades que practicamos todos. Acepto con gusto el desafío de reflejar lo más extraordinario de lo común, porque el sexo es único y compartido por toda la especie. Línea a línea, el autor y el lector interactúan, el lector reacciona a los estímulos que el autor le propone y se entrega a esa cópula orgásmica que no sólo es física, porque el texto ha lubricado los íntimos recovecos de la mente y ha hecho que culmine la gloria del proceso de compenetración. Toda la literatura juega a este juego de seducción. Se trata de crear una obra atractiva para el lector, de impedir el cierre brusco del libro que lo condena al polvo del olvido en un estante de la biblioteca del que nunca más saldrá.

Comentarios

  1. Un escritor que admiro y he trabajado mucho, Juan García Ponce, escribe (escribía, ya murió hace poco) literatura erótica, y en una ocasión le negaron un premio porque "era pecaminoso el tema". La literatura, como dice Bataille, es en sí erótica, esa conjunción de Apolo y Dionisio, no se entiende, en mi opinión, de otra manera.

    Muchos saludos.
    (Te agradezco el enlace, este que te envio ahora es de mi actual blog, por si deseas actualizarlo. Ha sido una grata sorpresa)

    ResponderEliminar
  2. yo escribo literatura erotica, no la publico ni soy conocida pero me gusta poner en palabras cosas que despierten en los demas los instinos sexuales que todos tenemos dentro y muchas veces, por tabues o prejuicios pelotudos no dejamos salir.

    Analili

    ResponderEliminar
  3. La literatura erótica es capaz incluso de encender con más pasión a la persona que la misma pornografía en video.

    El poder de las palabras, aunado con la imaginación del lector, se vuelve una bomba.

    La literatura es impune. Puede ser más explícita y perversa. Puede tocar temas incestuosos o de semejante índole sin incurrir en delito. Algo que no se puede llevar a cabo a la pantalla, ni a la fotografía.

    ResponderEliminar
  4. Hola me podrian recomendar algunos autores y sus mejores obras en literatura erotica...gracias

    ResponderEliminar
  5. Sade, Bataille, David H. Lawrence, Apollinaire, Henry Miller… son ya autores clásicos del erotismo, y la colección “La sonrisa vertical” de Tusquets Editores ofrece una variada muestra de este género.

    Saludos, Lolu.

    ResponderEliminar
  6. Estoy haciendo un proyecto sobre la literatura erotica y me encataria utilizar tu puntos que expusiste en la parte superior y obviamente reconociendo tu trabajo y este maravilloso blog

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Tú eres el destinatario de este blog y tu opinión, siempre que sea respetuosa y relacionada con el tema de cada post, nos interesa a todos. El resto, se suprimirá.