La magdalena más famosa

La pieza de bollería más célebre de la literatura europea es la magdalena. En las cien primeras páginas de la obra de Proust, “En busca del tiempo perdido”, se narra cuando un día de invierno la madre del narrador (ya adulto) le sirve una magdalena y una tila, el sabor del bollo mojado en la infusión libera el recuerdo de toda la infancia que se creía perdida. Mientras se despliega el gusto de la tisana y del dulce en la boca, para Marcel emerge de la nada un mundo hundido: recuerdos largamente olvidados del pueblecito de Combray, en el que la familia pasaba sus vacaciones, se convierten en un caleidoscopio del pasado.

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