El sueño liberador

Ellos viven, porque ellos tienen paz, ellos tienen libertad, la única libertad posible sobre la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no tienen; ellos no serán alistados ni movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no gimen bajo la jurisdicción del cuartel; ellos son los únicos que gozan de la libertad de imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta y que ningún jurado se atrevería a encausar y a condenar.

Mariano José de Larra “Día de Difuntos, de 1836”

Comentarios

  1. He encontrado un curioso origen de la palabra "difunto", que proviene del latín defunctus, formada por el prefijo de- con functus, el participio pasivo del verbo fungi (cumplir, acabar, pagar una deuda). El significado originario de defunctus no estaba vinculado con la idea de la muerte, sino que se aplicaba, como adjetivo, a la persona que había saldado alguna cuenta o cumplido con alguna obligación.

    En el latín tardío, la Iglesia católica utilizó este término como eufemismo para ‘muerto’, con el sentido de ‘el que ya cumplió con la vida’.

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