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Mostrando entradas de marzo, 2007

Excomunión para quien robe un libro

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El robo de libros en los conventos llegó a ser tan frecuente que los franciscanos acudieron al pontífice Pío V para que, mediante un decreto, impidiese esta situación.
El Decreto Pontificio, datado en Roma el 14 de noviembre de 1568, dice lo siguiente:
Según fuimos informados, algunos espléndidos con su conciencia y enfermos de avaricia, no se avergüenzan de sacar por gusto los libros de las bibliotecas de algunos monasterios y casas de la orden de los Hermanos de San Francisco, y retener en sus manos para su uso, en peligro de sus almas y de las mismas bibliotecas, y no poca sospecha de los hermanos de la misma orden; nos, sobre esto, en la medida que interesa a nuestro oficio, deseoso de poner remedio oportuno, voluntariamente y nuestro conocimiento decidido, ordenamos por el tenor de la presente, a todas y cada una de las personas eclesiásticas seculares y regulares de cualquier estado, grado, orden o condición que sean, aun cuando brillen con la dignidad episcopal, no sustraer por …

Ay, Fernando...

Cae en mis manos una revista en la que aparece su foto reciente, debajo el nombre: Fernando Iwasaki. La observo con detenimiento. ¡Cielo santo! Qué cambiado está. Si hace sólo… No, no hace sólo, hace ya una eternidad, por eso está diferente, mayor. Voy al espejo. ¡Horror! Tenemos la misma cara, la misma edad, la vista cansada de tantas lecturas, las arrugas que la vida ha ido poniendo en nuestro rostro a lo largo de estos años, la sonrisa cínica de los que están de vuelta de muchas cosas.

Empezamos a publicar casi a la par. Él en Cosmopolitan, yo en revistas literarias de segunda división. Por entonces Fernando vivía en Sevilla. ¿Dónde paraba yo? Valencia, Madrid… Quién sabe. Siempre me gustó su estilo, su sentido del humor, tan similar al mío. Leo el artículo, es bueno, muy bueno, y consigue que suelte un par de carcajadas, pero también me arruina el día. Me he puesto nostálgica. He tomado brutal constancia del paso del tiempo, de las vueltas que da la vida. Fernando editaba A Troya, …

Pobre Alonso Quijano

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La poesía

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La poesía es un complemento, un aderezo, pero no un fin en sí misma: canta al amor, y sin duda lo embellece, pero lo importante es el amor y no la poesía.

Las palabras, las oraciones, las ideas, por sutiles o ingeniosas que sean, los vuelos más locos de la poesía, los sueños más profundos, las visiones más alucinantes, no son sino toscos jeroglíficos cincelados con dolor y pena para conmemorar un acontecimiento que es intransferible. En un mundo ordenado de forma inteligente no habría necesidad de hacer el irracional intento de consignar semejantes milagros. En realidad, carecería de sentido, porque, si los hombres se pararan a pensarlo, ¿quién iba a contentarse con la imitación, cuando lo real estuviese a disposición de cualquiera? ¿Quién iba a desear escuchar a Beethoven, por ejemplo, si pudiese experimentar personalmente las armonías extáticas que Beethoven luchó desesperadamente por registrar? Una gran obra de arte, como lo es un poema de Neruda, no está hecha para ser entendida y …

El periodista universal

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“Este diario, y los centenares de miles de palabras que contiene, han sido producidos en aproximadamente 15 horas por un grupo de seres humanos falibles, que desde despachos atestados tratan de averiguar qué ha ocurrido en el mundo recurriendo a personas que a veces son remisas a contárselo y, otras veces, decididamente contrarias a hacerlo.

Su contenido está condicionado por una serie de valoraciones subjetivas realizadas por los periodistas y los jefes de redacción, influidos por su conocimiento de los prejuicios del director y los propietarios.

Algunas noticias aparecen sin el contexto esencial, ya que éste les restaría dramatismo o coherencia, y parte del lenguaje empleado se ha escogido deliberadamente por su impacto emocional y no por su precisión.

Algunos reportajes se han publicado con el objetivo de atraer a determinados anunciantes”.


El periodista universal, de David Randall, fue editado en Londres en 1966. Simple y plagado de aciertos, es un libro de reflexiones, consejos y mem…

Gracias, Virginia

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Hace tiempo intenté leer el "Ulises" de Joyce porque es considerado por muchos como un libro de culto, una obra maestra que debe conocer cualquier amante de la Literatura que se precie. No conseguí pasar del segundo capítulo. Pensé que me faltaba preparación intelectual para apreciar todos los valores que se le atribuyen a esta obra, que quizás era demasiado joven, 16 años, para entender los intríngulis de un texto de semejante envergadura, casi me avergonzaba por no haber sabido desentrañar aquella maraña de palabras y darles un sentido, incluso llegué a adjudicarle al traductor la causa de mi fracaso deduciendo que había realizado un pésimo trabajo. Hoy he leído un fragmento del diario de Virginia Woolf que dice: "Acabé Ulises y me parece un fracaso... El libro es difuso. Es salobre. Pretencioso. Vulgar, no en el sentido común, sino también en el literario. Quiero decir que un escritor de primera línea respeta demasiado el acto de escribir para permitirse hacer trampa…

Resiliencia literaria

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Se llama resiliencia y es la capacidad del ser humano para restañar sus heridas emocionales y seguir viviendo, pese a todo.

Una infancia infeliz no determina la vida. La orfandad, el abandono, los abusos sexuales, la violencia, la explotación laboral, el hambre, la tortura psicológica... Se puede superar la infelicidad, se puede sobrevivir a una infancia terrible.
Existen dos malas estrategias: olvidar y recordar. Si olvidamos, reprimimos emociones y el trauma aflora en el momento menos pensado. Si recordamos, somos prisioneros del pasado, unas víctimas de por vida. Los traumas deben integrarse en la persona, se han de metabolizar, y una buena terapia es expresarlos, no callarlos.
Son muchos los escritores que han utilizado la literatura para desarrollar su personal resiliencia, es una forma de recuperar la voz, de retomar el desarrollo emocional, de no morir por dentro. La literatura ha resucitado a numerosos muertos vivientes: Henry James, Christopher Frank, Günter Grass, Baudelaire, …