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Mostrando entradas de abril, 2007

El sapito glo, glo, glo

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Me emocionó encontrarlo después de tanto tiempo. Yo tenía cinco años y me regalaron un libro lleno de historias, cuentos y poesías infantiles. No recuerdo el título de aquel libro, pero en mi memoria fotográfica quedó grabada la página 28. Quizás fuera el ritmo del poema, la onomatopeya repetida o el dibujo de un simpático sapo debajo de una gran seta que le servía de paraguas. No sé qué me atrajo más, qué hizo de “El sapito glo, glo, glo” uno de los recuerdos imperecederos de mi infancia. Hoy, gracias a Google, ha vuelto tan joven y tan fresco como yo lo conocí. EL SAPITO GLO GLO GLO

Nadie sabe dónde vive,
Nadie en la casa lo vio.
Pero todos escuchamos
al sapito: glo... glo... glo...

¿Vivirá en la chimenea?
¿Dónde diablos se escondió?
¿Dónde canta cuando llueve
el sapito: glo... glo... glo...?

¿Vive acaso en la azotea?
¿Se ha metido en un rincón?
¿Está abajo de la cama?
¿Vive oculto en una flor?

Nadie sabe dónde vive,
nadie en la casa lo vio.
Pero todos lo escuchamos
cuando llueve: glo... glo... glo.…

Antón Pávlovich Chéjov

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Estoy temblando por dentro, como aquella vez que contemplé una página de Les flueurs du mâle manuscrita y percibí entre las irregulares líneas y las tachaduras, el alma de Baudelaire. Ahora tengo ante mis ojos un informe médico escrito por Chéjov. Veo su pluma y esa escritura menuda, las líneas perfectamente simétricas y la ligereza del trazado me hacen evocar a un Chéjov desconocido. El maestro del relato corto, el autor de El tío Vania y La isla de Sajalín me parece tan distinto.

La curiosidad despierta me incita a indagar y leo parte de su correspondencia para conocer al hombre que estudió Medicina en la Universidad de Moscú, pero que fue, ante todo, escritor. Voy de sorpresa en sorpresa al descubrir lo mucho que tenemos en común. “Leer detalles de mi propia vida y, aún más, escribir para la imprenta sobre ese particular, constituye para mí un auténtico martirio”. Para mí también es un suplicio escribir mi currículo cuando no puedo rechazar la petición de un editor.

Tras su viaje a l…

No al préstamo de pago en las bibliotecas

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El domingo 22 de abril de 2007, a las 12 horas, se iniciará la recogida de un millón de firmas en diferentes países para solicitar la retirada de la Directiva Europea
BIBLIOTECARIOS DE TODA ESPAÑA ABRAZARÁN LA BIBLIOTECA NACIONAL EN UN ACTO SIMBÓLICO DE RECHAZO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS
La Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas ha convocado a profesionales, escritores, editores y usuarios de las bibliotecas de toda España a participar el próximo domingo 22, a las 12 horas, en un acto simbólico de rechazo al canon por el préstamo de libros. El acto consistirá en un gran abrazo a la Biblioteca Nacional, mediante una cadena humana formada por los asistentes.
La actuación estaba convocada inicialmente para el sábado 21, coincidiendo con el Día de Puertas Abiertas de la Biblioteca Nacional, pues así se esperaba conseguir la mayor repercusión y apoyo entre los usuarios. Sin embargo, a muchos bibliotecarios les era imposible asistir porque muchas de las bibliotecas del pa…

Tierra soriana

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La línea del horizonte corta el cielo inmenso.
Una chicharra tozuda ofrece su concierto.
Ni un pájaro osa alzar el vuelo
porque el sol cae a plomo sobre el polvo.

Tierra soriana de secano
salpicada de casas heridas de abandono,
con las vigas rotas y las tejas idas.
Campo, campo, campo.

Bueyes metálicos aran el firmamento
con supersónicos surcos blancos
y allí, a lo lejos, los tres álamos
son un oasis en el desierto.

A la hora de la siesta el sol deslumbra.
Muda y sola la tierra se cuartea.
El atardecer trae el sosiego,
es el momento del paseo,
de la charla con los vecinos.

En un intenso manto de negrura,
las estrellas se multiplican sobre la tierra ruda
mientras la vida transcurre a trompicones,
entre sueños sencillos y duras realidades.

Goethe

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Goethe es demasiado amplio para comprenderlo cabalmente, demasiado seguro de sí mismo, incluso arrogante, para quererlo. Frívolo para unos, adusto para otros. Mil caras. Mil máscaras. Las de cualquier artista. Pero Goethe suscita grandes pasiones y grandes fobias, adhesiones y desdén. No es el tipo de escritor que despierta una simpatía íntima con el lector. No es la emoción y el sentimiento lo que hace retornar a sus páginas; Goethe no proporciona libros de cabecera, quizá sí: Las desventuras del joven Werther, pero esta obra la escribió el joven J. W. Goethe, burgués perteneciente a una familia de juristas, en la que latía el ideario reformista. Su rebeldía cautivó a toda una generación. Y aquel joven Goethe murió con su héroe, del mismo pistoletazo. Luego vendría la política, las plantas, los colores, la teoría de las artes, la escenografía, Italia, Schiller, las tertulias… Su obsesión eterna por la belleza, su siempre vivo deseo de acción.

A través de sus escritos, Goethe se revela…