De qué sirve escribir



El escritor es alguien que se dedica a poner todo su afán en hacer aquello que no sabe hacer y cuando culmina una obra, que en principio no sabía en qué consistiría, lo que ha aprendido no le sirve para la obra siguiente. Cuando comienza la segunda obra ha de olvidar la primera y volver a meterse de nuevo en un laberinto de dificultades que tiene que esquivar a partir de una página en blanco, ha escrito Ramón Nieto. Piensa que el oficio de escritor es un trabajo inútil.

Gabriel García Márquez también considera que escribir no sirve de nada, por eso precisamente le sorprende que haya tantos autores que no pueden dejar de escribir: ¿Qué clase de misterio es éste? ¿Qué hace que el simple deseo de explicar historias se convierta en una pasión, que un ser humano esté dispuesto a morir por ella, morir de hambre, frío o lo que sea, mientras pueda hacer una cosa que no se puede tocar, que en definitiva, si nos fijamos bien, no sirve para nada?

A mi juicio estas opiniones, y otras semejantes, como la de Sartre, que se quejaba de que la literatura nunca haya podido salvar a un niño, están equivocadas: contemplan la literatura desde una perspectiva estética. Pero la literatura está hecha de palabras y la palabra es demasiado importante para no servir de nada. Para bien o para mal, la palabra tiene el poder de cambiar cosas, de torcer el rumbo de la historia, de alterar el pensamiento, de modificar conceptos…

La Biblia es uno de los libros más influyentes de la humanidad. Las 95 tesis de Martin Lutero dividieron a la cristiandad. Commentariolus, de Copérnico, transformó el concepto del universo conocido. El Manifiesto comunista revolucionó el siglo XX, también las obras de Darwin, Freud, Einstein y tantos otros han dejado su huella.

¿Cómo se puede afirmar que escribir no sirve para nada?

Comentarios

  1. Gracias por la reflexión. Sigue escribiendo con un matamoscas a tu lado, como si estuviera enamorado de tu pluma. Será su guardián

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  2. Buenisima la reflexión, y el tono tan idóneo en dias de calor y sopor.

    Coincido contigo en que la palabra no se queda en lo estético, recrea el mundo de otro, y con más o menos acierto te integra en él.

    Un saludo,
    Matilde

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  3. Sin palabras no hay pensamiento. Coincido contigo en el valor de la palabra. Otra cosa es la palabra literaria, que parece ser la que los autores citados ponen en cuestión. Por mi parte, opino que escribir sirve, y mucho. No es poco, el hacer feliz a quien escribe. Besos.

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