Lectura gratuita

Alberto Vázquez-Figueroa me ganó como lectora cuando leí su obra “La iguana”, una novela tremenda, llena de fuerza narrativa y contundencia argumental. Hoy ha vuelto a convencerme, el diario digital Siglo XXI publica una carta al director titulada: Mis novelas gratis, en la que el autor ofrece sus novelas que podrán descargarse gratuitamente en Internet y todos los periódicos o revistas que lo deseen están autorizados a publicarlas al estilo de las antiguas novelas por entregas con la diferencia que en este caso no tendrán obligación de pagarme nada en concepto de derechos de autor.

He aquí algunos extractos del artículo:

“Los editores no tienen derecho a quejarse de que 'se lee poco' mientras mantienen el control sobre el precio de lo que en ese momento interesa, ni las autoridades deberían promover absurdas campañas publicitarias que no conducen mas que a gastar dinero; lo que deben hacer es presionar a los editores a la hora de poner los libros al alcance de todos los bolsillos.
Personalmente prefiero que me lean dos estudiantes, obreros o secretarias en el autobús por siete euros, que un alto ejecutivo en su cómodo despacho por veinte, porque aunque gane menos si el libro es bueno esos dos lectores se convertían en cuatro y luego en ocho, y resulta evidente que existen muchos mas obreros, estudiantes y secretarias que altos ejecutivos.
Y si el libro es malo ni unos ni otros lo compraran”.

“…he vendido casi veinticinco millones de libros y todo el dinero que me han pagado me lo he gastado, pero una gran parte de los lectores que he conseguido, aun los conservo.
Y de todo el dinero que gané la mitad se lo llevo Hacienda.
Sin embargo Hacienda aun no ha logrado arrebatarme un solo lector.
En Inglaterra, país culto donde los haya, los escritores no pagan impuestos por el fruto de su trabajo, pero en España, pese a pertenecer también a la Unión Europea, cada año debo entregar la mitad de mis ingresos a Hacienda o me embargan.
Eso significa que un escritor ingles cuenta con el doble de medios económicos que yo para viajar o investigar a la hora de encarar un nuevo trabajo.
Eso no evita que las autoridades españolas se lamenten de que nos esté invadiendo la cultura anglosajona, y lo único que se les ocurre para remediarlo es adquirir los más emblemáticos y costosos edificios de cada capital con el fin de instalar un nuevo Instituto Cervantes en el que dar cobijo a 'intelectuales' afines al partido que se encuentre en esos momentos en el poder.
Para nuestra voraz, inculta y derrochadora administración tan solo somos europeos cuando conviene, y esa es una de las razones por la que prefiero regalarle la mitad de mis ganancias a unos lectores anónimos que tal vez me lo agradezcan, que a un gobierno que no solo no lo agradece, sino que no acepta que para escribir un una novela interesante sea necesario viajar e investigar, e incluso amenaza con quedarse con mi casa”.

“Existen varias editoriales multimillonarias, pero ni un solo autor español mínimamente 'acomodado'.
El viejo dicho, 'En España escribir es llorar' ya no tiene sentido: debería decirse 'En España escribir- y leer- es pagar'.
Aunque lo cierto es que a la hora de pagar la mitad de lo que se gana a una Hacienda que no da nada a cambio, entran ganas de llorar”.

Comentarios

  1. Después de leído lo que dice Váquez Figueroa, no hay mucho que comentar. La creación literaria no está como para dar saltos de alegría; por otra parte, los editores tampoco dan mucha cancha a nuevos escritores, así que escribir en España sigue siendo llorar, aunque también sea pagar. Salludos cordiales.

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  2. Procedo de tu artículo sobre Bécquer en Narrativas. Mi enhorabuena por la semblanza tan personalísima que has trazado.
    Un buen trabajo.

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