Mein kampf

En su calidad de autobiografía política, Mein Kampf ofrece una visión imprescindible de los orígenes de Hitler y de las influencias que, en el transcurso de su formación, modelaron su concepción del mundo. Adolf Hitler nació en la pequeña localidad de Braunanu del Inn, situada en la frontera de Austria con Babiera, el 20 de abril de 1889. En sus años de adolescente, transcurridos en parte en la ciudad de Linz, recibió la influencia de la ideología pangermanista del político extremista Georg von Schönerer, el nacionalista alemán más destacado de Austria, que era partidario de la unión de los estados en un gran Reich. Schönerer odiaba con toda su alma a los checos y a otras nacionalidades vecinas, a la Iglesia católica romana y, de modo muy especial, a los judíos. Como reconoce con franqueza el propio Hitler en Mein Kampf, recibió una poderosa influencia del antisemitismo racista de Schönerer que le llevó a asumir los postulados radicales del político sobre de un antisemitismo étnico intransigente, basado en la sangre y en la raza, aprendió a identificarse con el culto germánico al führer (líder) y adoptó el saludo alemán de Schönerer: ¡Heil!

Otro importante modelo a imitar para el joven Hitler fue el alcalde de Viena, Kart Lueger, un popular líder del Partido Socialcristiano que había accedido al poder gracias al uso hábil y demagógico que hizo del antisemitismo. En su propaganda, Lueger fusionaba el prejuicio católico contra los “asesinos de Cristo” con los resentimientos anticapitalistas más modernos de una clase media baja en declive y enfrentada a la crisis económica.

La otra gran influencia sobre la visión de Hitler acerca de los judíos la constituyó el compositor nacionalista alemán Richard Wagner, cuyas óperas conocía de memoria. La intensidad de la identificación emocional de Hitler con Wagner, cuyas diatribas contra el papel corruptor de los judíos en la música y el arte conocía sin duda alguna, le confirió una gran importancia especial a ese nexo: los pasajes de Mein Kampf que aseguran que “el judío” jamás ha producido ninguna clase de arte creativo por sus propios medios y describen su actividad cultural “parasitaria” en un lenguaje que bien podría estar plagiado de textos del compositor. Para Wagner, los judíos representaban la “conciencia maligna de nuestra civilización moderna”.

Hay otro aspecto que no puede pasarse por alto y es la realidad que Hitler contemplaba en las calles de Viena. Según relata en su obra, aquella “aparición en caftán negro y con bucles de pelo negro” le hizo reflexionar acerca de la condición de extranjero del judío: “Comenzaba a ver judíos, y cuantos más veía, más distintos aparecían a mis ojos del resto de la humanidad”.

Mein Kampf es un texto impregnado de obsesiones sobre la “pureza racial” y también del principio, característico del darwinismo social, de la lucha implacable de toda nación por su propia conservación. En una profecía apocalíptica, del estilo de las que invocaría con frecuencia a partir de 1939 siempre que se refería a “la solución final” de la “cuestión judía”, Hitler escribió: “Si, con la ayuda del credo marxista, el judío logra la victoria sobre los demás pueblos del mundo, su corona será la corona fúnebre de la humanidad… Por eso hoy creo que estoy actuando de acuerdo con el deseo del Creador todopoderoso: al defenderme del judío, estoy realizando la obra del Señor”. Para Hitler, la “guerra contra los judíos” era un asunto existencial de vida o muerte, una cuestión de “todo o nada” en la cual se hallaba en juego el futuro de la civilización. Había también otros temas afines que, de modo retrospectivo, parecen prefigurar el Holocausto, por ejemplo, la afirmación en Mein Kampf de que, durante la Primera Guerra Mundial, debería haberse gaseado entre 12.000 y 15.000 judíos (“hebros corruptores”) con lo cual “el sacrificio de millones de hombres en el frente no habría sido en vano”.



* El libro Mein Kampf (Mi lucha) fue escrito por Hitler durante su estancia de nueve meses en la cárcel de Landsberg, en 1924. Esta obra se convirtió en la Biblia del movimiento nazi y en un texto fundamental del antisemitismo.

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