Examen de ingenios para las ciencias

Juan Huarte de San Juan publicó en 1575 una interesantísima obra: Examen de ingenios para las ciencias. Donde se muestra la diferencia de habilidades que hay en los hombres, y el género de letras que a cada uno responde en particular. Esta obra, tomada como fundamento de la Neuropsicología y precursora de la Psicología moderna, topó con la Inquisición, que la incluyó en su Index en 1584 y, pese a ser expurgada, ha pasado a la historia por ser un exhaustivo estudio de las diversas capacidades del cerebro humano, realizado con un moderno espíritu científico basado en la observación, el análisis, la revisión crítica de teorías anteriores y la formulación de hipótesis. Destaca también por la prevalencia que concede a las propiedades y categorías de la mente racional, con el consecuente arrinconamiento de los factores ambientales, y el poder de la enseñanza en el desarrollo de las habilidades que son consustanciales a cada sujeto, así como por anticipar el enfoque modular de la ciencia cognitiva contemporánea, que concibe al cerebro como un conjunto de sistemas interconectados con finalidades específicas.

Huarte evita recurrir a las causas sobrenaturales y ubica al hombre en la escala zoológica de la vida para distinguir entre tres tipos básicos de inteligencia: vegetativa, sensitiva y racional. Las dos primeras son compartidas con el resto del reino animal y se hallan sujetas a los principios básicos del mundo físico, siendo la tercera exclusiva del ser humano y sede de las cualidades que le permiten trascender las contingencias del medio y obrar fuera de la más directa determinación de éste.

Una de las teorías revolucionarias de Huarte se refiere al aprendizaje, según el médico todo arte educativo no puede aspirar a otra cosa que a ser mero auxiliar de la naturaleza de los alumnos, porque cuando el temperamento de un sujeto no es apropiado para alguna ciencia los recursos pedagógicos vienen a ser bastante inútiles. Esa naturaleza singular no puede ser el alma infusa por Dios, igual para todo hombre, sino el temperamento corporal; sólo así se explican las enormes diferencias que se dan entre los hombres respecto al conocimiento.

“Pero como todas las animas racionales sean de igual perfección, así la del sabio, como la del necio, no se puede afirmar que naturaleza, en esta significación, es la que hace al hombre hábil, porque, si esto fuese verdad, todos los hombres tendrían igual ingenio y saber”.

“Los que son rudos en una ciencia tienen en otra mucha habilidad, y los muy ingeniosos en un género de letras, pasados a otras no las pueden comprender. Yo a lo menos soy buen testigo de esta verdad. Porque entramos tres compañeros a estudiar juntos latín, y el uno lo aprendió con gran facilidad, y los demás jamás pudieron componer una oración elegante. Pero, pasados todos tres a dialéctica, el uno de los que no pudieron aprender gramática salió en las artes un águila caudal, y los otros dos no hablaron palabra en todo el curso. Y venidos todos tres a oír astrología, fue cosa digna de considerar que el que no pudo aprender latín ni dialéctica, en pocos días supo más que el propio maestro que nos enseñaba, y los demás jamás nos pudo entrenar”.

“Pero abierta la cabeza y hecha anatomía del celebro, todo está compuesto de un mesmo modo de substancia homogénea y similar, sin variedad de partes heterogéneas. Sólo aparecen cuatro senos pequeños, los cuales, bien mirados, todos tienen una mesma composición y figura, sin haber cosa de por medio en que puedan diferir”.

El pensamiento innovador de Huarte es seguido de cerca por intelectuales como Bacon, Cervantes, Goethe, Hume, Kant, Kretchmer, Lessing, Lope de Vega, Montaigne, Montesquieu, Nietzsche, Quevedo, Rousseau, Schopenhauer, Tirso de Molina, Ziegler, Biedma o Chomsky, que se han inspirado en Examen de ingenios para las ciencias para establecer las bases de su pensamiento racionalista.

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Comentarios

  1. Muy interesante. Desconocía la existencia de este libro y su influencia. Del fragmento que has entresacado se desprende una gran racionalidad. A veces ocurre que, visto desde nuestro presente, no nos es fácil discernir los aspectos revolucionarios de pensamientos anteriores. Por ese motivo, te lo he de agradecer. Besos.

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