Escribir es sufrir

“A menudo me pregunto por qué escribo. No es sólo para hacer obras bonitas o relatos entretenidos. Es una actividad que parece necesito para sobrevivir. Me siento fatal cuando no lo hago. No es que escribir me produzca un gran placer, pero si no lo hago es mucho peor”. Paul Auster.

“Para mí, escribir es menospreciarme; pero no puedo dejar de escribir. Escribir es como la droga que me repugna y que tomo, el vicio que menosprecio y en que vivo […]. Escribir, sí, es perderse, pero todos se pierden, porque todo es pérdida. Pero yo me pierdo sin alegría, no como el río en la desembocadura para la cual nació desconocido, sino como el lago que se forma en la playa por la marea alta, el agua del cual nunca más vuelve al mar”. Pessoa.

“¿Por qué escribo? Es mi lado masoquista, supongo”. Soyinka.

“Amo mi trabajo con un amor frenético y perverso, como ama el asceta el cilicio que le desgarra el vientre”. Flaubert.

“Cada mañana olvido qué escribí la víspera… a veces, cuando veo qué pasa en el mundo, me digo: ¿por qué escribir? Pero vale más trabajar, trabajar. Trabajar y ayudar a quien lo merece. Trabajar incluso si a veces se dice que es un esfuerzo inútil. Trabajar como una forma de protesta”. García Lorca.

“Escribo por asco. Por asco de mí mismo y del mundo que hemos llegado a construir”. Álvaro Mutis.

“Hace falta ser neurótico para dedicarse a esta barbaridad”. Monterroso.

“En el mejor de los casos, la literatura es una actividad tonta. Es un poco ridículo escribir un cuadro de la vida. Y exagerando la broma: te tienes que retirar de la vida durante un tiempo para pintar este cuadro. Y tercero, tienes que distorsionar la propia manera de vivir a fin de despertar, de alguna manera, la normalidad de otras vidas. Así has reconocido todo este absurdo, lo que emerge quizá sea el más pálido de los reflejos […]. Y la estupidez más grande de todas radica en el hecho de hacer todo eso”. Steinbeck.

“A continuación os doy un ejemplo del vacío que tengo. Hace años que no leo ninguna obra literaria. Tengo la cabeza llena de piedras y porquerías y cerillas rotas y montones de vidrios recogidos por todas partes. La tarea que me impongo cuando escribo un libro desde dieciocho puntos de vista diferentes y con otros tantos estilos aparentemente desconocidos […] bastarían para desequilibrar la mente de cualquiera”. James Joyce.

“Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible liberarse, ya que nada lo sustituye. Y es una salvación”. Clarice Lispector.

“Noto cómo una mano inflexible se me va llevando la vida cuando no escribo”. Frank Kafka.

Comentarios

  1. Qué interesantes las motivaciones de todos!
    La escritura casi como una necesidad que tortura.
    "Amo escribir" se suele leer, y me llaman la atención estas citas.
    Desde la primera "... no me produce un gran placer pero es mucho peor si no lo hago..."

    mmm falta la cita de tu propia motivación...
    :)

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  2. Por cierto y a propósito ahora de lecturas: acabo de leer un librito, quizá ya lo conoces, que me ha parecido una delicia, inmenso, redondo: "La nieta del señor Linh" de Philippe Claudel. Por si no lo has leído...

    Un beso, María

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  3. Almena dixit:
    mmm falta la cita de tu propia motivación...

    Almena: tienes que leer más a María...

    Un beso.

    Reconozco que el oficio de escritor tiene efectos secundarios. Yo padezco aislamiento social, me obsesiono con mis historias, vivo la esquizofrenia de otras vidas, las de mis personajes, escribiendo suelo perder la noción del tiempo, me olvido del mundo, pero también disfruto plenamente con lo que hago. Escribir me protege de otras peores locuras, me enseña, me humaniza, y eso no es tan malo.

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