El escritor invisible

Leer es una actividad íntima y solitaria. Escribir es también una actividad íntima y solitaria. Por eso nunca he entendido qué falta le hace saber a un lector de la vida y miserias de un escritor. Todos sabemos en qué consiste escribir. El escritor es una persona inclinada ante un papel o un teclado que vuelca su ingenio en la tarea de pergeñar historias con desigual fortuna. No hace falta saber más de él.

Presentar sus libros, conceder entrevistas, mostrarse aquí y allá, participar en congresos, pronunciar conferencias, hablar de su vida… son las penosas estaciones del vía crucis que recorren hoy los escritores. ¿Qué necesidad hay de conocer al autor de ese libro que acabamos de leer? ¿Qué esperamos percibir de esa persona? ¿Para qué necesitamos su firma estampada en una página de la novela recién comprada?

El escritor debe ser leído, pero no es preciso escucharle ni verle. Para saber quién es basta con remitirse a sus páginas. Todo está en ellas.

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