Viajes y Novelerías

Vi un archipiélago cuando yo era una isla.

Música barroca sonando y el ejemplar 955 de Viajes y Novelerías en la mano. El autor, Fernando Sanmartín, me dedicó su obra, coincidimos en la presentación de un libro de Martínez de Pisón en Zaragoza, nuestra ciudad. “… Para María, con mi deseo de que encuentre en estas páginas algo de lo que toda lectora busca en un libro de viajes”. Pues sí, Fernando, he encontrado en estas páginas algo, no sabría precisar qué. Paisajes comunes que no hemos compartido. Vivencias de almas perdidas. Gotas de filosofía vital. Frases gloriosas: “Porque es un error dar por hecho que algunos sueños no pueden cumplirse. Aunque se trate de sueños imposibles”. Cuánta realidad hay en este pensamiento.

Siempre he deseado escribir algo semejante: notas a vuelapluma, apuntes que solo a mí me interesan, pero mi cerebro era demasiado ordenado y exigente y, hasta hace poco, no me atrevía a contrariar sus dictados. Estas expresiones íntimas, estos desgarros del alma, estas ilusiones y decepciones, forman parte de todos nosotros, por eso conecto rápido con el hilo discursivo, con el momento interior del autor. Concluye la lectura con un Aleluya, el de El Mesías de Haendel.

¡Aleluya! grita una voz dentro de mi pecho. Me alejo por las dunas de las emociones. Yo también he de emprender un viaje, el viaje que Fernando no deja de repetir.

*Gracias especiales a la persona que me regaló este libro sabiendo, y acierta siempre, que me gustaría.

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