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Mostrando entradas de abril, 2008

Ella era

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Ella era su pluma
y las palabras rompiendo
la soledad del abismo blanco
hasta llenarlo de poética emoción.

Imagen: Francine Van Hove

Biblioteca organizada

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¿A qué lector empedernido no se le queda pequeña su biblioteca? Cuando los estantes de nuestra librería están a rebosar y necesitamos imponer un orden a los volúmenes almacenados, podemos servirnos de una útil herramienta que nos brinda Internet.
En la página miLectura.com se nos ofrece la posibilidad de tener un listado ordenado, actualizado y personalizado de nuestros libros. El uso del servició es bastante fácil y permite mantener al día nuestra biblioteca haciendo uso de unas prácticas herramientas de ordenación y búsqueda. También existe la posibilidad de usar un foro para debatir sobre nuestros libros. Es un buen recurso para gestionar nuestra biblioteca.

*Imagen: Vladstudio

Ahora

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Ahora que no importa te revelas,
pesan demasiado los errores pasados,
los besos que nunca nos dimos,
las palabras que no tuvimos valor para pronunciar.

Nuestra vida es un buque a la deriva,
el anuncio de un naufragio.

Ahora que puedes mentir y salvar la verdad,
solo me queda desear que la vida sea un sueño
y soñar otra vida.

Los miedos de Flaubert son los míos

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Cuando atravieso un momento creativo complicado, me gusta recurrir a Flaubert. Nadie como él me consuela de todos mis males literarios. En su correspondencia, expresa una realidad que no sólo comparto, sino que también experimento en carne propia. Si un autor de su talla tenía tantos miedos, los míos están más que justificados.

“¡Cuán exasperado estoy con mi Bovary!... Nunca he escrito en toda mi vida nada más difícil que esas conversaciones atestadas de trivialidades. Esta escena de la posada puede llevarme tres meses, a pesar de todo lo que sé. Algunas veces me pondría a llorar, tan desvalido me encuentro…”

“¡La Bovary me trae loco! Estoy llegando la conclusión de que no puede escribirse.”

“Hay, en todo, algo inexplorado, porque estamos habituados a no servirnos de nuestros ojos, sino con el recuerdo de lo que se ha pensado antes que nosotros sobre aquello que contemplamos. La menor cosa contiene un poco de desconocido. Encontrémoslo. Para describir un fuego que llamea y un árbol en un…