Filosofía y Poesía

La palabra, el logos, es lo universal, lo que expresa la comunidad en lo humano. Y el poeta usa la palabra, no en su forma universal, sino para revelar algo que solamente en él ocurre, en el último fondo de lo individual, que, incluso para Aristóteles es irracional. Y esto es lo verdaderamente grave. Pues si la palabra es por esencia universal y el poeta la emplea irracionalmente, quiere decir que hay una comunidad humana no racional, o que quiere decir que el poeta está, en tanto que poeta, fuera y al margen de toda comunidad; que la poesía situada dentro de lo inefable, no lo trasciende nunca; que hay tantos lenguajes como poetas y que la poesía, por tanto, es un esfuerzo vano, puesto que nada transmite.

Y lo curioso es que la Filosofía parece estar hoy situada en este mismo trance. Si el pensamiento filosófico es algo que se realiza en la más absoluta soledad, para lograr con el propio esfuerzo del ser, el ser uno mismo, ¿qué sentido tiene el enseñarla; el transmitirla? ¿Por qué y para qué enseñar Filosofía? Pregunta, por cierto, que ya hizo Sócrates a los sofistas cuando afirmaban que todo lo que se dice es cierto. En sus momentos críticos parece que la Filosofía viene a parar al mismo lugar que la poesía, a la justificación de lo individual; de lo irreductible que hay en cada uno de nosotros.


Filosofía y Poesía. María Zambrano (1904-1991). Una de las indiscutibles figuras del pensamiento español contemporáneo, discípula de Ortega y Gasset y su ayudante en la Universidad de Madrid. El 1988 se le concedió el Premio Cervantes.

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