Entradas

Mostrando entradas de abril, 2009

La alegría de escribir

Imagen
Parte de la alegría que produce escribir proviene de la satisfacción de la obra bien hecha, de la conciencia de estar llevando a cabo un trabajo: la literatura, que nunca puede dejarse en manos de la irreflexión, la aventura, la inspiración, el estado de gracia, el ánimo del momento o el dudoso talento. Es la reflexión, la práctica, la lectura, la organización, el trabajo, la existencia de un proyecto y un punto de mira, la labor artesana y la pasión del alma puestos al servicio de una causa: vivir en la literatura, literaturizar la vida.

Borrar los límites, difuminar reglas, esquivar restricciones, sentirse heredero y deudor de las palabras de otro, formar parte de esa estirpe castigada por la misma plaga: el “síndrome de Alonso Quijano”, emplear cualquier recurso, hacerse acompañar por las almas solitarias que habitan en los pliegues de la realidad y por los fantasmas que se han soñado, vivir, sentir, intuir, imaginar, escuchar, estar atento a todo, exprimirse las vísceras y de lo se…

Contra el bloqueo

Imagen
El bloqueo se produce porque el censor actúa antes incluso de que el escritor escriba. Deja mudo a tu censor interno, no sufras, escribe. Escribe lo que sea, ya seleccionarás más tarde, ya corregirás después, ya cambiarás luego.

Sobre todo, escribe, cuenta lo que se te ocurra, lanza palabras al papel, déjate llevar por ese impulso que te guía. No te reprimas por miedo al error o al abismo blanco de una hoja de papel. Escribe ideas descabelladas, pensamientos absurdos, locuras irrealizables. Lánzate sin temor.

Cuando hayas acabado de escribir, llama al censor y fíate de su buen criterio, él sabrá separar el polvo de la paja y te dirá si tu escrito puede convertirse en literatura.