Wilde en España

El 16 de octubre de 1854, nace en Dublín Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde. El genial escritor Oscar Wilde, el vituperado "Oscar", el fingido Sebastian Melmoth. ¿Qué se puede decir de él o de su obra que resulte novedoso? Cientos de autores y cientos de obras abordan la vida y milagros del dandi, del esteta, del homosexual, del preso, del exiliado o del poeta, pero hasta la fecha no se había realizado un estudio tan profundo y pormenorizado sobre la influencia de Wilde en la literatura española como el que se recoge en el ensayo de Sergio Constán: Wilde en España. Una obra escrita desde la admiración, porque a Wilde solo se le puede admirar o denostar, reacciones tan encontradas que únicamente provocan las raras avis que de tanto en tanto transitan por este valle de lágrimas en el que a Wilde le tocó llorar como al que más.

Disculpen ustedes que me vaya del asunto: el ensayo Wilde en España, la admiración me escora a mí también hacia el hombre-personaje que triunfó en los círculos más selectos de la hipócrita sociedad victoriana, ésa misma que luego haría escarnio de él, porque Wilde habría pasado a la historia de la Literatura por su indiscutible talento, pero el escándalo internacional que supuso el caso Queensberry le entronizó en los altares del esteticismo extravagante y en España que, a caballo entre los siglos XIX y XX, se vivía una ola de moralismo, la denominada literatura maldita de Wilde fue recibida por sus incondicionales con los más fervorosos aplausos, mientras sus detractores le dedicaban críticas feroces.

José Martí y Alejandro Sawa, que conocieron personalmente a Wilde, uno en Estados Unidos, el otro en París, son los primeros en dar a conocer su obra en España y en 1902 aparece traducida la obra teatral Salomé. Álvaro Alcalá Galiano, Manuel Machado, Rubén Darío, Pardo Bazán, Julio Gómez de la Serna, Pío Baroja o Jardiel Poncela son unos pocos de los numerosos autores que quedaron seducidos por Wilde. Hasta 1925 Wilde era el autor de moda en España, los editores se lo rifaban, los escritores traducían su obra y el público buscaba deleitarse con el poeta irlandés, todo un fenómeno cultural. Sus poemas se incluyen en diversas antologías y en una encuesta realizada por el diario El Sol sobre los gustos literarios femeninos, Wilde es el cuarto escritor extranjero más votado y su novela El retrato de Dorian Gray es destacada como una de las imprescindibles en cualquier biblioteca que se precie. Luego se inició un declive, muy celebrado por ese sector intelectual que fue siempre reacio a la aceptación de la obra wildeana.

De estos asuntos nos pone al tanto Sergio Constán, que ha recopilado datos sobre la presencia de Oscar Wilde en la literatura española durante el periodo comprendido entre los años 1882 y 1936, añadiendo una faceta más a ese poliedro que compone la figura de Wilde. Y es que en Wilde confluyen y se confunden virtudes y defectos, persona y personaje, por eso tuvo que morir el hombre para que su obra, empañada ahora solo por la sombra de su abrumadora personalidad, pudiera respirar por sí misma y hacerse inmortal.


Título: Wilde en España

Autor: Sergio Constán

Editorial: Akrón

Páginas: 370


*Reseña publicada el día 19 de noviembre de 2009 en el suplemento “Artes y Letras” del diario Heraldo de Aragón.

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