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Mostrando entradas de enero, 2011

Historias de locos

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El escritor Sergio Constán ha rescatado del olvido una colección de cuentos: Historias de locos, de Miguel Sawa (1866-1910) y nos presenta a su autor en la introducción Miguel Sawa, a la sombra de una sombra, una semblanza en la que Constán retrata la figura del escritor, del periodista y del hombre, admirador de Cervantes, amigo de Manuel Machado y comprometido con la causa republicana.
Historias de locos es un libro póstumo, Miguel Sawa falleció tres meses antes de su publicación en 1910 y, como indica el título, son historias de locos, contadas por locos, pues en la mayoría es el propio perturbado el que se dirige en primera persona al lector para explicarle la causa de su enajenación.
Enajenado es aquél que ha perdido su eje y todos podemos traspasar esa frontera invisible que separa la cordura de la chaladura. Miguel Sawa conocía la curiosidad que despierta el orate, el ido. ¿Qué convierte a una persona “normal” en carne de frenopático? Los celos, la venganza, el odio, una alucinac…

El fuego redentor

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Cada libro quemado ilumina el mundo. R. W. Emerson
Los biblioclastas (destructores de libros) son tan antiguos como sus víctimas. En el año 213 a. C. el emperador Shi Huandi mandó destruir todo libro que pudiera recordar el pasado. Cuando en 2003 las tropas estadounidenses llegaron a Bagdad no quemaron un millón de libros de la Biblioteca Nacional, pero tampoco la protegieron, y su indiferencia permitió que grupos de criminales la incendiaran y la saquearan el 14 de abril de ese año. Un libro se destruye para aniquilar la memoria que encierra, es decir, el patrimonio de ideas de una cultura. El libro no se destruye como objeto, se elimina por lo que representa, porque puede suponer una amenaza en una sociedad dogmática, que se aferra a una concepción del mundo uniforme, irrefutable o atemporal. Mientras unos pocos libros, llámense Biblia, Corán o el programa de un movimiento político, artístico o social, son considerados “definitivos” y no admiten conjeturas porque explican una realidad…