Azar y espejos

“He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer, no he sido feliz”. Borges.

San Agustín se convirtió una mañana al abrir la Biblia por una página cualquiera y leer unas palabras que consideró escritas expresamente para él. Hoy, al abrir una revista al azar, se ha producido el milagro. Suele suceder, tenemos un problema o una vivencia particular y la primera canción que escuchamos lo describe con precisión, o esa película que emite la televisión o ese libro escogido porque sí.

A veces, encontramos espejos y nos colocamos delante para mirarnos, igual que hacemos con una canción, con una película o un libro, en los que, por azar, aparecemos nosotros.

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