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Recuerdos de la infancia

Hay lecturas que dejan una huella en la memoria que el tiempo no borra. De mis primeras lecturas escolares recuerdo algunas obras, son poemas que tuve que memorizar y que por alguna razón conservo en el álbum de tesoros infantiles.

Había olvidado el nombre de su autor y me ha costado dar con ellos, pero aquí están: Cuento andaluz, de José Selgas y El idioma castellano de Pablo Parellada, “Melitón González”.


 
 
 
CUENTO ANDALUZ



Cerca de San Sebastián
Estaba de centinela
Sin temor y sin cautela
La víspera de San Juan,
Cuando observé a poco trecho
Un toro como un gigante,
Más grande que un elefante
Que vino hacia mí derecho.
Yo, que en peligro me vi,
Me colé por un reducto,
Y por el mismo conducto
Entró el toro tras de mí.
Salgo del reducto y ¡zas!
En una casa cercana
Me metí por la ventana,
Y el toro siempre detrás.
De la casa sin desdoro,
Aunque el caso no se crea,
Salí por la chimenea,
Y siempre detrás el toro.
¿Qué hice entones ? me encogí
Y me metí en el cañón
De mi fusil. _¡Trapalón!
_ Y el toro detrás de mí.
Mas no por eso aturdido
Quise entregarme, lo juro:
Cuando me vi en tal apuro
Me salí por el oído.
_ ¡Válgame Cristo! ¡Qué enredo!
Pues, ¿cómo, voto a Caifás,
No salió el toro detrás?
_ Porque tapé con el dedo.


Autor: José Selgas

 
 
 
 
EL IDIOMA CASTELLANO



Señores un servidor:
Pedro Pérez Baticola,
cual la Academia Española,
“limpia, fija y da esplendor”.


Pero yo lo hago mejor;
y no son ganas de hablar,
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano
donde hay mucho que arreglar.


¿Me quieren decir por qué,
en tamaño y en esencia,
hay esa gran diferencia
entre un buque y un buqué?


¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de un presidio a presidió


Ni de tomas a Tomás,
de un paleto a paletó
ni de topo a que topó
ni de colas a Colás.


Mas dejemos el acento
que convierte, como ves,
las ingles en un inglés
y vamos con otro cuento.


¿A ustedes no les asombra
que diciendo chico y chica,
majo y maja, rico y rica
no digamos hombre y hombra?


Y la frase tan oída
del marido y la mujer
¿por qué no tiene que ser
el marido y la marida?


El sexo a hablar nos obliga
a cada cual como digo;
si es hombre, me voy contigo;
si es mujer, me voy contiga.


¿Por qué llamamos tortero
al que elabora una torta
y al sastre que ternos corta
no le llamamos ternero?


Como tampoco imagino
ni el diccionario me explica
por qué al que gorros fabrica
no se le llama gorrino.


¿Por qué las Josefas son
por Pepitas conocidas,
como si fueran salidas
de las tripas de un melón?


¿Por qué el de Cuenca no es cuenco,
bodoque el que va de boda,
y al que los árboles poda
no se le llama podenco?


Cometa está mal escrito
y por eso no me peta;
¿hay en el cielo un cometa
que cometa algún delito?


Y no habrá quien no conciba
que llamarle firmamento
al cielo, es un esperpento;
¿quién va a firmar allá arriba?

¿Y es posible que persona
alguna acepte el criterio
de que llamen monasterio
donde no hay ninguna mona?


De igual manera me quejo
al ver que un libro es un tomo;
será un tomo si lo tomo
y si no lo tomo, un dejo.


De largo sacan largueza
en lugar de larguedad;
y de corto, cortedad,
en vez de sacar corteza.


Si el que bebe es bebedor,
el sitio es el bebedero,
y hay que llamar comedero
a lo que hoy es comedor.


Comedor será quien coma,
como es bebedor quien bebe:
y de esta manera debe
modificarse el idioma.


¿Y vuestra vista no mira
lo mismo que yo lo miro,
que quien descerraja un tiro
dispara, pero no tira?


Este verbo y más de mil
en nuestro idioma es un barro;
tira el que tira del carro,
no quien dispara un fusil.


Si se le llama mirón
al que está mirando mucho,
cuando ladre mucho un chucho,
hay que llamarle ladrón;


porque la sílaba –on
indica aumento, y extraño
que a un ramo de gran tamaño
no se le llame Ramón.


Y, por la misma razón,
si los que estáis escuchando
un buen rato estáis pasando,
estáis pasando un ratón.


¿Y no es tremenda gansada
en los teatros que sea
denominada platea
lo que nunca platea nada?


De la cárcel al rector
se le llama carcelero;
luego a quien es director
de una prisión, ¡por favor!
hay que llamar prisionero.


Ya basta para quedar
convencido el más profano
que el idioma castellano
tiene mucho que arreglar.


Aquí se acaba la historia.
Si ahora, para terminar,
unas palmadas me dan,
ustedes no extrañarán
que les llame palmatorias.


Autor: Pablo Parellada, “Melitón González”

Comentarios

  1. Llevo años buscando la poesía “….y el toro detrás de mi….”. No conocía ni el nombre ni el autor. Mi padre, nos la recitaba una y otra vez cuando eramos pequeños, ante nuestra insistencia, porque nos encantaba. Mi padre, falleció hace unos años y siempre he tenido la pena, de no haber conseguido aprenderla entera.
    Y hoy, no sé porque motivo, me he vuelto a acordar y a la primera me ha salido tu blog y no lo podía creer. He llorado de felicidad. Muchas gracias. Ahora me voy a atrever a pedirte, que si sabes el nombre del libro donde está esta poesía, me lo pongas aquí en tu blog o si quieres me escribas un correo a maribelmanso@gmail.com. Estoy agradecida por siempre. Me has dado algo que no tiene precio.

    ResponderEliminar
  2. Llevo años buscando la poesía “….y el toro detrás de mi….”. No conocía ni el nombre ni el autor. Mi padre, nos la recitaba una y otra vez cuando eramos pequeños, ante nuestra insistencia, porque nos encantaba. Mi padre, falleció hace unos años y siempre he tenido la pena, de no haber conseguido aprenderla entera.
    Y hoy, no sé porque motivo, me he vuelto a acordar y a la primera me ha salido tu blog y no lo podía creer. He llorado de felicidad. Muchas gracias. Ahora me voy a atrever a pedirte, que si sabes el nombre del libro donde está esta poesía, me lo pongas aquí en tu blog. Estoy agradecida por siempre. Me has dado algo que no tiene precio.

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  3. Exactamente yo, igual. Cuando tenia siete años, 1957, mis padres me regalaron un libro de poesias y cuentos. Nunca lo olvidaré , porque me aprendí la poesía de "estando de centinela" de memoria entonces. Hoy, ya un poco mayor, me sigo acordando de aquella poesia, que se la declamo a mi nieta, pero nunca supe de quien era. Gracias a internet, ahora he visto que el autor es José selgas, jamás he oido hablar de él, a lo largo de mi vida, y mirad... que he leido y sigo leyendo, pero es que hay autores, que están en el olvido. Esta poesía de " estando de centinela" para mi de niño, era l o mas de lo mas, una fantasia, que yo me imaginaba y me lo pasaba en grande.
    Gracias por ponerme al dia.Un saludo

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  4. Me ha ocurrido lo mismo que dice Maribel Manso... pero casi letra por letra yo soy de Salamanca y también mi padre nos contaba este Cuento Andaluz que tanta gracia me hacia...quedo muy agradecido por poderlo tener aquí en su blog

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