Cartilla para escribir en seis días


Durante las primeras décadas del siglo XX, en España apenas sabía leer y escribir un 50% de la población. Por eso la Cartilla para escribir en seis días (1907) del zaragozano Pedro Martínez Baselga obtuvo un insospechado éxito de ventas. La obra resultó premiada en el concurso literario de la duquesa de Villahermosa, fue declarada de utilidad para la enseñanza del soldado y laureada con varios premios de ayuntamientos y diputaciones. A los pocos días de salir a la venta ya se había agotado y en menos de un mes se imprimieron cinco ediciones más.

Muchas personas aprendieron a escribir con este método, que iba destinado especialmente a quienes no habían tenido la fortuna de contar con un maestro para recibir instrucción y debían procurársela de forma autodidacta. El mismo Martínez Baselga, titular de la Escuela de Veterinaria de Zaragoza, comprobó la eficacia del sistema de escritura con su sirvienta, luego las muchachas del barrio llenaban los domingos la cocina de su casa, todas querían dominar la escritura.

El autor defendía la idea de que la comunicación debe primar sobre la ortografía, que no era tan importante cuando de aprender a escribir se trata: “La ortografía no hace falta por ahora. Es una especie de sombrero de copa que no sirve más que para estorbar”. “Lo urgente es trazar letras para formar palabras y expresar ideas”. “Con este método, el educando se pone a copiar de un periódico al séptimo día; se da cuenta de lo que acaba de conquistar, se ve el gozo que esto le produce y tiene un interés creciente por perfeccionarse”.


*El Museo Pedagógico de Aragón, bajo la supervisión de Víctor Juan, ha publicado la edición facsímil del original impreso en Zaragoza en 1097.

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