Nushu

Durante siglos, tanto en la sociedad occidental como en la oriental, el derecho a la educación les fue negado a las mujeres, pero no todas se resignaron ni se sometieron a esta forma de tiranía.

En 1950 se descubrió la existencia de un lenguaje secreto cerca de la provincia de Hunan (China) conocido como nushu. Este ancestral lenguaje se desarrolló y utilizó por las mujeres de la antigua China para comunicarse entre ellas en un tiempo en que su sociedad no les permitía aprender a leer y escribir.

El nushu cuenta con cerca de 700 signos y hay quienes datan su aparición en el año 300 d.C. Las mujeres de Hunan inventaron un sistema de comunicación a través del canto. Puesto que no podían salir de sus casas, se sentaban en las ventanas y se cantaban unas a otras. En las canciones se contaban sus secretos, sus penas, sus alegrías y confesaban el maltrato al que las sometían sus maridos. También crearon un sistema de escritura propio y desconocido por los hombres. Al no disponer de hojas de papel, pues su uso era exclusivo de los varones, crearon pequeños libros de seda en los cuales daban consejos a las hijas casaderas. Estos libros se conocían con el nombre de “cartas del tercer día” y se enviaban a las hijas al tercer día de su matrimonio. Hay que destacar que la mujer casada formaba parte de la familia de su marido y quedaba bajo la tutela de éste de por vida. Los matrimonios se concertaban por los padres y la pareja se conocía el día de la boda.

Asimismo, la escritura de breves relatos sobre sus vidas, poemas y noticias acaecidas en la comarca, se incorporaba a los abanicos y, sobre todo, a las vendas que utilizaban las mujeres para limitar el crecimiento de los pies, que previamente fracturaban las propias madres con el fin de lograr el canon de belleza exigido por los hombres. En la seda y en los abanicos, los signos se pintaban y en la venda eran bordados.

Tras su muerte, la mujer era enterrada junto a sus pertenencias, esta costumbre ha propiciado la pérdida de casi todo este importante material. Además, el lenguaje nushu estuvo sumamente perseguido durante la Revolución cultural. Las mujeres que lo conocían fueron torturadas o asesinadas y las que quedaron, decidieron no volver a utilizarlo, por lo que la lengua se perdió. En 2004 fallecía la última mujer que hablaba nushu, su nombre era Yang Huanyi y tenía 98 años. Fue entonces cuando el Gobierno chino se percató de la gran riqueza cultural que había hecho desaparecer y abrió un museo con el escaso material que se pudo recopilar.

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