Muerta

Tras el chequeo, el médico me dice: Está usted perfectamente.

¿Cómo es posible?, me sorprendo yo. Me encuentro fatal.
El médico sonríe.
Salgo de la consulta y me doy cuenta de que me he equivocado de especialista, tenía que haber ido al forense. Porque aunque esté aquí y dé la impresión de que sigo escribiendo, la verdad es que llevo varios meses muerta.
Lo único que podría interesarme ahora es determinar las causas de mi muerte, pero deben ser tantas y la incidencia de cada una y la relación entre ellas debe ser tan complicada que resultaría demasiado farragoso formular una hipótesis medianamente rigurosa. Además, ¿tendría sentido este esfuerzo? Estoy muerta. O no. Porque leo. Escribo. Pago facturas.
Estoy muerta. Nada me hace dudar.

Comentarios

  1. Creo que es la segunda ocasión que me topo con tu blog, en ambas tecleé en google "revistas de literatura erótica", y una de las entradas que arroja la búsqueda pertenece a tu blog. Me he puesto a hurgar un poco y me ha llamado mucho la atención esta entrada. Desde hace meses que yo también me siento muerta, muerta para el placer, no sólo en el sentido sexual, sino en el intelectual, en el artístico; lo peor... creo que conozco la razón, sólo que no quiero admitirla.

    Le has puesto letras a mis sentimientos, gracias.

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