Mo Yan, el nuevo Premio Nobel de Literatura

El viernes 7 de diciembre, en Estocolmo (Suecia), el escritor chino Guan Moye, que firma sus obras con el seudónimo Mo Yan “no hables”, pronunció en la Academia Sueca el discurso de aceptación del premio, en él defendió la separación entre el compromiso político y el genio literario. “Un novelista forma parte de la sociedad, por lo que es natural que tenga sus propias opiniones e ideas. Sin embargo, cuando está escribiendo debe ser justo”, expuso. “La literatura puede preocuparse por la política, pero situándose por encima de ella”.
El escritor eligió un discurso emotivo, en línea con su propia literatura, en el que reivindicaba las experiencias vividas como su principal motor creativo. “Las experiencias personales dotan la obra de su singularidad literaria”, dijo. Se describió como un niño “solo y desdichado”, criado por una familia inmersa en el “abismo oscuro de la desesperación”, que comía cortezas y carbón mientras intentaba comunicarse con seres que no podían corresponderle. “A veces le confiaba los secretos de mi corazón a un árbol”, confesó mientras, aseguraba que sin una infancia difícil “no se puede ser un gran escritor”. También se describió poco agraciado físicamente. “Soy genéticamente feo desde que nací. Muchas personas de mi pueblo me gastaban bromas en mi cara”, aseveró.
En un entorno marcado por la hambruna generalizada de los días de la Revolución Cultural, el autor rindió homenaje a su madre analfabeta y de buen corazón, que falleció en 1994, ella le enseñó los valores que realmente sirven para desenvolverse en la vida. Y no olvidó mencionar al cuentacuentos que pasaba por su pueblo de vez en cuando. Mo Yan le imitaba repitiendo sus historias personalizadas a las mujeres de su familia. “Soy un cuentacuentos. Me han dado el Premio Nobel por mis cuentos. En el futuro seguiré contando cuentos”, concluyó.
Mo Yan ha publicado en China 80 volúmenes en tres décadas. En una de sus obras: La dura ley del karma, narra la historia de su país desde 1949, la toma de poder de Mao, sin eludir los periodos más oscuros.

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