Nadie me bajará la luna

*Imagen: Vladstudio
 
Cuando me desperté del sueño, se habían esfumado el amor y las ilusiones. Su hueco estaba lleno de decepción y amargos reproches.

No le culpo.

Me prometió la luna y yo creí sinceramente que cumpliría su promesa. No quise ver que la luna no está al alcance de nadie, que él quería regalármela pero no podría.

Ahora me culpo y le culpo.

Me acuso de ingenua. Le castigo con desprecio.

Debo ensayar otra vida. Este intento ha fracasado.

Empezaré con la lección aprendida.

Nadie me regalará la luna. Ni yo esperaré que lo haga.

 

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