Breve tratado de urbanidad para las niñas

La Universidad de Zaragoza, junto con la Escuela de Protocolo de Aragón, tiene editada una edición facsímil de “Breve tratado de urbanidad para las niñas” de Pilar Pascual de Sanjuán, maestra de primera enseñanza superior, publicado en Barcelona, en 1919.
La obra recoge en 39 páginas las reglas que deben regir la conducta de una niña en diferentes situaciones sociales: con los padres, en la escuela, en las visitas, en la mesa o en la correspondencia. Es una de esas joyas para el recuerdo que da testimonio de una época.
 
CAPÍTULO PRIMERO:
De la urbanidad en general.
¿Qué es la urbanidad?
El conjunto de reglas a que debemos ajustar nuestras acciones para hacer amable nuestro trato en la sociedad.
¿Qué se dice generalmente de las personas que carecen de urbanidad?
Que están mal educadas.
¿Es exacta esta expresión?
Sin ser exacta, es bastante acertada; porque siendo la urbanidad una parte de la educación, y precisamente la que se presenta a primera vista, claro está que no posee una educación completa aquel a quien falta una parte tan interesante.
¿Es lo mismo urbanidad que cortesía?
No es enteramente igual; la primera es más rudimentaria, la segunda más perfecta.
¿Puede alguien excusarse de ser cortés, o al menos urbano?
No, señor; las personas de distinción no pueden prescindir de ello, porque generalmente han tenido más medios de educarse; y las de humilde cuna tienen precisión de presentarse a los superiores con muy altos modales.
¿Qué efectos produce la descortesía?
Causa un doble daño, pues mientras mortifica y deprime a la persona que es objeto de ella, perjudica al que la usa, enajenándole la simpatía y el aprecio d elos demás.
¿Cómo puede considerarse la urbanidad?
Como el complemento de la Caridad, puesto que enseña a tratar a las demás personas como por ellas quisiéramos ser tratados.

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