Cierra los ojos

Cierra los ojos,
deja que te viole
otra vez, otra vez,
las veces que haga falta,
hasta que recuerdes…
quién eres, qué haces,
qué buscas en esa cama.

Cierra los ojos,
dale la espalda
deja que la realidad,
ese flujo pegajoso resbale,
entonces habrá una excusa
para dejar el ring
mirarte en el espejo
y ver que está vacío,
que no hay nadie
recogiendo el agua del grifo,
volviendo a las sábanas.

Cierra los ojos,
no sientas, no sufras,
no anheles el pasado
porque no volverá,
solo su dolor, tu dolor.

Cierra los ojos
al estrépito de tu corazón,
al estruendo de tu cabeza,
al estentóreo quejido de tu alma.
¿Qué haces aquí?
La cama como metáfora
es el mundo que no quieres ver,
la vida que odias vivir.

Cierra los ojos,
estando muerta te sientes bien,
comida por los gusanos,
en la oscuridad fría,
en la soledad eterna,
anestesiada por la química.

Cierra los ojos,
te rueda la cabeza,
es la única forma de creer
que todo gira.
Escapa con tu cobardía
allí donde no te miren,
cúbrete con la máscara,
deja que te siga usando.
No sabe que te hace daño,
no sabe nada de ti,
ni siquiera tú sabes
qué haces en este jodido mundo.


Foto: Laura Zalenga

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