Doris Lessing


Doris Lessing, galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 2007, falleció ayer domingo. Su vida fue una búsqueda constante de su propia identidad. Pasó del comunismo al individualismo, del ateísmo a la espiritualidad trascendental de las religiones orientales. Siendo blanca, luchó contra el racismo. Siendo mujer, renegó de la falsa épica del feminismo. No tuvo escrúpulos a la hora de desenmascarar a su decadente familia, ni para relatar la agonía del Imperio Británico colonial, siempre fue un ser libre e independiente, que huía de los convencionalismos.

 En 1984, Lessing tomó la identidad de Jane Somers, autora novel, para presentar bajo este seudónimo dos de sus novelas: Si la vejez pudiera y Los diarios de Jane Somers. Tenía la intención de desenmascarar las trampas del mercado editorial. Sus propios editores rechazaron las obras y cuando al fin logró publicarlas, fueron ignoradas por la prensa y por los críticos. Al revelar Lessing su auténtica identidad, calificó la trampa como “broma aleccionadora”. Con ella demostró que, en ocasiones, el rechazo de una obra no tiene tanto que ver con la calidad ni el talento, como con la relevancia del autor.

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