Duque de Charost


Entre las víctimas del cadalso, la Historia cuenta que el duque de Charost mostró una presencia de ánimo increíble. Permaneció en silencio, leyendo un libro en la carreta, durante el trayecto que le conducía hasta la guillotina. Después, antes de acercarse al verdugo, dobló parsimoniosamente una página en la forma de señal de lectura.

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