El artista nace y se hace


Che Smoking, 1964. Osvaldo Salas
Hay una pregunta relacionada con su profesión que de manera reiterada se formula a los artistas: ¿El escritor (pintor, escultor, compositor…) nace o se hace? Las respuestas son variadas, y abarcan un amplio espectro de posibilidades, van desde quien opina que se nace con un talento innato para crear, hasta el que considera que cualquiera puede ser artista si se lo propone y se forma para ello.
Según mi criterio, el artista nace y se hace. Cualquier persona que cultive alguna de las disciplinas artísticas debe reunir unas condiciones naturales y otras adquiridas.
Entre las condiciones naturales, y como primer requisito, se encuentra la mirada. El artista tiene una peculiar forma de ver que le permite percibir detalles invisibles para los demás. Capta sensaciones. Escucha sonidos inaudibles para otros. Siente de un modo especial. Se conmueve con facilidad. Respira y se deja impregnar de aromas.
El artista es una persona curiosa, le interesa todo y no deja de aprender. Se divierte con su actividad creadora, disfruta con ella. Posee un enorme entusiasmo. Necesita crear para sentirse viva. Escucha a los demás y aprende de ellos. Sabe convivir con un “runrún” permanente en la cabeza, con el “desasosiego” que le obliga a hacer cosas nuevas, a superarse a sí misma.
Si se nace con estas condiciones y además se estudia a fondo la técnica correspondiente a cualquier rama del arte, existen muchas posibilidades de llegar a ser artista.

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