La ventana

Hacía meses que no pisaba la calle. Sus viejas y cansadas piernas se negaban a dar un paso más, así que distraía las horas sentado junto a la ventana. Dormitaba durante el día soñando con aquel joven que fue, recordando los juegos con sus hijos mientras todavía eran pequeños, resolviendo los enigmas de la existencia.
Cuando el sol fenecía tras el horizonte, empezaba lo mejor. Llegaba el silencio de la noche y el cielo se plagaba de estrellas. Desde su rincón contemplaba fascinado esa porción del universo que se asomaba a su ventana.

Comentarios