50 Aniversario del Diccionario de María Moliner

María Moliner acometió la ingente labor de escribir sola, en su casa, el diccionario más completo de la lengua española, tarea en la que invirtió quince años. La primera, y la única edición original autorizada por ella, se publicaba por la editorial Gredos en 1966-67. Ahora se cumple el 50 aniversario de la publicación de un diccionario que ella pretendía que fuera de uso, para emplearse, para encontrar las acepciones exactas. María Moliner consideraba, que en algunos aspectos, el Diccionario de la Real Academia Española estaba obsoleto y era la norma, por eso redactó un diccionario complementario, caracterizado por su organización por familias de palabras e ilustrado con ejemplos de definiciones, con sinónimos, expresiones y frases hechas. Además, de autor, algo impensable ahora, en un siglo XXI lleno de equipos de filólogos y tecnología. También incorporó aspectos novedosos: Acabó con los círculos viciosos típicos de los diccionarios de entonces, ese buscar una palabra y en vez de encontrar una definición encontrar un sinónimo, que remite a otro y a otro. Integró la CH dentro de la C, y la LL dentro de la L. Y recogió muchas palabras que no figuraban en el diccionario de la Academia.

Quiso pulir tanto su obra que un linotipista, al que María Moliner agradecerá su trabajo en el Diccionario, desbordado por las numerosas correcciones y añadidos estaba al borde del colapso y manifestó: Yo es que voy a ponerle a doña María una nota para decirle que no haga más cambios porque nos va a volver locos y humanamente esto no puede ser.

La Academia le debe mucho a María Moliner, pero le reconoció bien poco. En 1972, una serie de miembros, liderados por Rafael Lapesa, la propone como nueva incorporación, pero esta iniciativa no recibe los apoyos necesarios. Había más partidarios de que no entrara. Camilo José Cela, por ejemplo, adujo que no compartía su ñoño criterio de no incluir tacos en el diccionario. Se prefirió a Emilio Alarcos Llorach y esta decisión provocó mucha decepción entre los periodistas, las mujeres y en la sociedad.

Tal vez, a modo de compensación, en junio de 1973 la Real Academia Española le otorgó, por unanimidad, el Premio Lorenzo Nieto López, "por sus trabajos en pro de la lengua". María Moliner rechazó esta distinción, hecho que tuvo enorme repercusión en la prensa y la puso de actualidad, convirtiéndola en un mito del feminismo.

Un año después, Lapesa volvió a insistirle para que lo intentase de nuevo, pero María Moliner tenía ya 73 años, estaba cansada y presentaba los primeros achaques de su enfermedad, además estaba dedicada a cuidar de su marido enfermo.

Cuatro años más tarde, Carmen Conde consiguió el primer sillón que se otorgaba a una mujer. Conde siempre ha reconocido que ocupaba el puesto que hubiera debido corresponder a María Moliner, y no olvidó mencionarlo de forma indirecta en su discurso de ingreso en la Academia, en 1979: Vuestra noble decisión pone fin a una tan injusta como vetusta discriminación literaria.

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