Breve antología universal del humor aragonés

Alfonso XIII condecora a Unamuno. El escritor exclama:
_Es para mí un honor recibir esta condecoración que tan merecidamente me otorga.
-¡Caramba, es usted el primero que dice eso! Hasta ahora todos los homenajeados me habían dicho que no merecían tal honor.
_Y probablemente tenían razón.


Antes de empezar a escribir esta reseña sobre un libro que trata del humor somarda, he recurrido al diccionario, no domino la lengua aragonesa, la fabla, y no quiero meter la pata incorporando una definición incorrecta de somarda.

Somarda no aparece en el Diccionario de Aragonés de Andolz. Sí lo hace somardón: marrullero, reservado, egoísta, maxmordón. He tenido que recurrir al «Curso de Oregonés para Foranos Vol. 2, pues» para dar con el término somarda. Aquí encuentro una definición ejemplificada con varios diálogos. El concepto somarda, cito, consiste en decir lo contrario. Usando el efecto somarda con inteligencia, conseguimos descolocar al contrario en un abrir y cerrar de ojos. Ese es el verdadero secreto. Somarda equivale a antítesis, esa figura retórica que consiste en contraponer una frase o una palabra a otra de contraria significación.

Una vez hecha esta aclaración, útil, sin duda, para aquellos que no estén familiarizados con el vocablo, diré que Breve antología universal del humor aragonés, de José Luis Cano, que publica la Institución Fernando el Católico es un libro de humor, una obra que sorprende. Pues el secreto de lo somarda radica en lo inesperado y en lo breve, y basta una palabra para desconcertar mediante la ironía.

Cano recopila ejemplos de humor negro, blanco, inglés, maño, universal en suma. Son frases salidas de bocas ilustres como las de Wilde, Diógenes, Russell, Marcial, Chuang Tzu o Gracián. Agudezas en estado puro. Perlas para los cerdos. Bocados frescos para gourmets. Cano, el coleccionista de aforismos, el recogedor de ocurrencias, nos ofrece un muestrario con lo más granado del humor somarda, y lo hace sin teorías que pueden desembocar en innecesarias descripciones, presentado solo ejemplos que el lector debe coger al vuelo.

Cano, hombre generoso y de buen corazón, no se limita a compartir su colección de ejemplos de somardez, añade a este libro una selección de caricaturas y viñetas que son un regalo, el colofón que cierra de forma brillante una obra antológica, en las dos acepciones de la palabra.

De imprescindible lectura es el prólogo: Ensayo de aproximación, donde José Luis Calvo Carilla desmenuza la labor y el talento de otro José Luis, Cano.

Título: Breve antología universal del humor aragonés
Autor: José Luis Cano
Editorial: Institución Fernando el Católico
Páginas: 225

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