Acto en Fogaral

De vez en cuando la vida nos regala momentos maravillosos, llenos de sensaciones que perduran en el recuerdo produciendo un agradable cosquilleo de bienestar, una enorme satisfacción emocional. El 24 de noviembre viví unos de esos momentos extraordinarios. 

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el centro Fogaral de Cáritas, que atiende a las prostitutas de Zaragoza, ofreció a las usuarias un acto en el que se hizo una lectura dramatizada de mi poemario Puta. La estupenda actriz Loretta García interpretó el papel de la puta con la maestría y solvencia que la caracteriza. Ambas habíamos escogido los poemas y los presentamos clasificados en tres actos, que representan tres estados emocionales: el sufrimiento, la reflexión y la fuerza. Marta Jiménez, directora de Fogaral, nos había advertido que muchas de las mujeres no dominaban el idioma, otras no habían leído nunca un libro ni conocían la poesía. Así que Loretta y yo estábamos sumamente nerviosas y emocionadas. No sabíamos cómo podía reaccionar un público tan particular. Mientras duró la lectura se creó un silencio muy especial. No me atrevía a dirigir la mirada hacia las invitadas. En el segundo acto, me armé de valor y miré de reojo. Las mujeres estaban serías, absortas, algunas asentían con la cabeza, otras contenían las lágrimas, sus caras decían tanto que no hizo falta más para saber que les gustaba.

Al final, aplaudieron a rabiar. Preguntaron el porqué del título, de dónde había sacado la idea para escribir el libro, me manifestaron su opinión: había logrado describir con precisión situaciones y sentimientos que ellas viven a diario. Nos hicimos fotos. Me abrazaron con auténtico cariño. Fue mejor que recoger el Nobel. Jamás tendré mejores críticas ni mejor público. Aún me tiembla el alma.

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