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Mostrando entradas de abril, 2017

Orgullo y prejuicio

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Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.
Así comienza Orgullo y prejuicio, una obra clásica de la literatura universal en la que se describe la falta de libertad e independencia de las mujeres de principio del siglo XIX, condenadas a conseguir un matrimonio ventajoso que les permita llevar una vida digna. Su autora, Jane Austen, fue pionera al incluir en sus novelas unos personajes con gran profundidad psicológica y muy reales. Aunque sus tramas románticas acaban felizmente, aprovecha para criticar las costumbres y normas sociales de su época. Hija de un párroco y séptima de ocho hermanos, Jane Austen recibió una educación liberal y pudo desarrollar pronto sus inquietudes literarias. De su quehacer como escritora destacan también las novelas Sentido y sensibilidad y Emma.
La novela Orgullo y prejuicio se publicó en el Morning Chronicle, el 28 de enero de 1813, en 3 volúmenes, a un precio de 18 chelines.Como Jane Aust…

Silvana, la puta

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Silvana, la puta es la historia de una adolescente de doce años, Silvana, que vive su primer amor con un muchacho de dieciséis, Salvador. La protagonista echa la vista treinta y tres años atrás para recordar aquel tiempo pasado y presentarlo al lector, a quien convierte en confidente y cómplice de sus secretos.
El padre de Silvana se ha marchado de casa, dejando a su mujer y a su hija en una situación económica precaria, que las obliga a bajar de escalafón social y a abandonar una vida cómoda para afrontar las dificultades que impone una partida desde cero, en un barrio obrero, en un colegio distinto, con unas nuevas amistades.
Silvana se enamora de Salvador porque le ofrece todo lo que su padre le ha negado: cariño y seguridad. Su madre, preocupada por superar el trance amargo del abandono y salir adelante, tampoco le prodiga afecto. Así que Silvana busca sustitutos en Beatriz, una compañera de clase y vecina, con quien enseguida establece vínculos de amistad, y con Salvador, un chaval…

Los que cortan el bacalao editorial

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Entre Penguin Random House y Planeta, manejan el 70 % de la edición literaria española. Estos dos grupos editoriales se han comido a la competencia, a las librerías, a los autores y al público.
En general, las librerías se quedan con, aproximadamente, un 30 % del precio final de los libros, las distribuidoras un 20 %, un 40 % la editorial y al autor le toca un mísero 10 %.
Las pequeñas y medianas editoriales ya casi no pueden competir en el mercado porque las grandes controlan todo el proceso de vida del libro. Penguin Random House y Planeta distribuyen sus obras, así reducen costes, mejoran ofertas, aumentan beneficios y se van haciendo los amos del sector.
Ya casi no quedan editoriales medias en España y las pequeñas se dedican a la literatura alternativa porque no pueden pujar por un bestseller o una firma de renombre.
Las grandes editoriales no arriesgan, apuestan sobre seguro y compran colecciones, derechos de autor… Buscan el negocio. Las editoriales medianas y pequeñas son el últim…

Manifiesto Por la dignidad de los escritores

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La Asociación Aragonesa de Escritores (AAE) publica un manifiesto «Por la dignidad de los escritores» en el que se denuncia la situación laboral que se sufre en el oficio.

Descargar manifiesto (Pdf)

Proust y Cabourg

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Marcel Proust se hospedó en el balneario de Cabourg durante siete veranos consecutivos, entre 1907 y 1914. Necesitaba la tranquilidad más absoluta para concentrase en  la escritura y la encontró en el Grand Hotel de Cabourg, en Normandía (Francia). Tal pasión despertó en él este hotel costero, que decidió incluirlo en «Las muchachas en flor» y en «Sodoma y Gomorra» como el Gran Hotel de Balbec. Los apasionados de la obra del autor francés pueden reconocer muchos lugares de la novela en la obra y, pese a que ha sido reformado, el Grand Hotel aún guarda mucho del encanto de la Belle Époque.

Proust fue por primera vez a Cabourg con su abuela, en un tren que partió de la estación de Saint-Lazare, «uno de esos inmensos talleres de cristal...», triste porque su madre no les acompañaba. Se alojaron en el Grand Hotel, aunque ocuparon las habitaciones más económicas, las del último piso.
El ascensor con vistas al exterior, que conoció la mortal angustia de Proust en la interminable ascensión, de…