4 de abril de 2017

Proust y Cabourg

Proust en Cabourg
Marcel Proust se hospedó en el balneario de Cabourg durante siete veranos consecutivos, entre 1907 y 1914. Necesitaba la tranquilidad más absoluta para concentrase en  la escritura y la encontró en el Grand Hotel de Cabourg, en Normandía (Francia). Tal pasión despertó en él este hotel costero, que decidió incluirlo en «Las muchachas en flor» y en «Sodoma y Gomorra» como el Gran Hotel de Balbec. Los apasionados de la obra del autor francés pueden reconocer muchos lugares de la novela en la obra y, pese a que ha sido reformado, el Grand Hotel aún guarda mucho del encanto de la Belle Époque.
Grand Hotel de Cabourg


Proust fue por primera vez a Cabourg con su abuela, en un tren que partió de la estación de Saint-Lazare, «uno de esos inmensos talleres de cristal...», triste porque su madre no les acompañaba. Se alojaron en el Grand Hotel, aunque ocuparon las habitaciones más económicas, las del último piso.

El ascensor con vistas al exterior, que conoció la mortal angustia de Proust en la interminable ascensión, desapareció hace décadas. En la actualidad, el lujoso hotel le honra con la Sala Marcel Proust, de 450 metros cuadrados. También hay un restaurante, Le Balbec, y en la terraza sobre el mar un bar llamado Du coté de chez Swan. En el hotel no hubo una, sino varias habitaciones ocupadas por Proust, dependiendo del estado de sus finanzas.
Una de las habitaciones ocupadas por Proust en el Grand Hotel


En el último piso se encuentra la buhardilla donde el escritor se refugiaba para escribir A la sombra de las muchachas en flor. Por los ojos de buey vislumbraba el paseo marítimo y sobre todo el mar, el maravilloso mar, y el cielo gris, donde «se posaba con exquisito refinamiento un leve tono rosado...». 
Salón Proust en la actualidad


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