Silvana, la puta

Silvana, la puta es la historia de una adolescente de doce años, Silvana, que vive su primer amor con un muchacho de dieciséis, Salvador. La protagonista echa la vista treinta y tres años atrás para recordar aquel tiempo pasado y presentarlo al lector, a quien convierte en confidente y cómplice de sus secretos.

El padre de Silvana se ha marchado de casa, dejando a su mujer y a su hija en una situación económica precaria, que las obliga a bajar de escalafón social y a abandonar una vida cómoda para afrontar las dificultades que impone una partida desde cero, en un barrio obrero, en un colegio distinto, con unas nuevas amistades.

Silvana se enamora de Salvador porque le ofrece todo lo que su padre le ha negado: cariño y seguridad. Su madre, preocupada por superar el trance amargo del abandono y salir adelante, tampoco le prodiga afecto. Así que Silvana busca sustitutos en Beatriz, una compañera de clase y vecina, con quien enseguida establece vínculos de amistad, y con Salvador, un chaval apuesto que la cautiva con artes de seductor avezado en la conquista. Silvana se encuentra a gusto en estas dos relaciones. Beatriz le descubre los secretos de su propia sexualidad y Salvador hace que se sienta princesa en un reino privado y mágico.

A la par que conocemos las confidencias de una Silvana adulta, que abre su intimidad y sus recuerdos al lector, sabemos de los avances en la investigación de una oscura red dedicada a ofrecer contactos sexuales. Mosén Ramiro, coadjuntor en una iglesia zaragozana y tío de Salvador, ocupa un lugar destacado en esta red de captación para el mercado del sexo.

La verdad llega años más tarde, a través de una noticia en un diario. Silvana encajará al fin las piezas del pasado inconcluso, encontrando las respuestas necesarias para zanjar esta etapa de su vida.

José Antonio Prades ha elaborado un argumento dinámico y original, en el que el lector se involucra con los protagonistas participando de una verdad que ellos, en aquel tiempo pretérito, desconocen. El cierre de esta narración culmina dos tramas paralelas que se complementan con detalles y ofrecen luz a los acontecimientos.

El ritmo armónico en la forma de contar de José Antonio Prades nos deja con ganas de seguir leyendo y él, generoso, nos regala otros diez relatos breves. Entre ellos: El lápiz de labios, que relata un amor platónico y por tanto imposible. La cajita de latón, una narración sobre el pasado oculto, sobre el derecho a conocer la verdad, aunque esta sea dura y fea. Cita en Nochebuena, cada Nochebuena se repite un ritual que dura ya 15 años. Este puede ser el último. Quién sabe. Misa funeral, un momento para enterarse de la vida inconfesable de la difunta Luisi. Espectros, la terraza del café Espectros es el escenario de una venganza. Nada es onírico, un relato de amor que va más allá del amor y es puro misticismo, la unión de dos almas que se han esperado desde siempre y que se han encontrado para siempre. El ictus y el amor, un homenaje a la madre enferma, a la madre que fue todo y que lo continuó siendo hasta el final, pese al ictus, porque nada es más grave que dejar de amar, y ella se fue amando y siendo amada.

Poco más cabe añadir sobre Silvana, la puta. Un libro lleno de emociones, que transmite placidez y que deja una agradable sensación cuando se cierra la contraportada.

Título: Silvana, la puta
Autor: José Antonio Prades
Editorial: Áltera
Páginas: 141

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