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Mostrando entradas de mayo, 2017

Véra Nabokov

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Véra Nabokov fue la mecanógrafa, la secretaria, el chófer, la editora y la lectora de Vladimir, a quien  dedicó 52 años de su vida.
Vladimir Nabokov acudía a clase en la Universidad de Cornell acompañado por una mujer de cabello blanco que conducía un Oldsmobile. Ella le daba el brazo, le acompañaba al aula y se sentaba en las primeras filas de la clase o en el estrado, era su «asistente». Corregía exámenes por él, le sustituía en clase, buscaba la página exacta de la obra de la que estaba hablando e incluso remarcaba sus palabras en la pizarra.
Véra era una mujer de inteligencia sobresaliente: licenciada en lenguas modernas por la Sorbona y muy culta, abandonó su carrera para apoyar la de su marido. Ella pulió y mejoró la obra de Vladimir, negoció sus contratos editoriales, corrigió sus cuentos en alemán y su poesía en italiano, también salvó a Lolita del fuego cuando su marido decidió arrojar el manuscrito a la chimenea. En el epitafio de su tumba se lee: Esposa, musa y agente.

Quién sabe

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En la película El Resplandor, Jack Nicholson se traslada con su familia a un hotel de montaña, deshabitado durante la temporada baja, para escribir su novela. A las pocas semanas se sorprende escribiendo compulsivamente una frase: «Todo trabajo y nada de juego hacen de Jack un chico aburrido», y persiguiendo a su hijo y a su esposa con un hacha.
Pese a esta advertencia de los efectos del exceso de tiempo solo en la frágil mente del escritor de ficción, la idea de alejarse de todo con el fin de estimular la creatividad y aumentar la productividad, sigue siendo atractiva para los novelistas y escritores en general.
Pasar tres meses en un lugar remoto, aislado del resto del planeta, intentando engendrar una obra maestra en un entorno idílico, inspirado por una atmósfera especial, puede ser divertido y maravilloso. O no. La soledad puede dar lugar a situaciones peligrosas, tales como la introspección, el autoconocimiento, la autocompasión, la autocrítica… Demasiado tiempo mirándose el oblig…