Quién sabe

En la película El Resplandor, Jack Nicholson se traslada con su familia a un hotel de montaña, deshabitado durante la temporada baja, para escribir su novela. A las pocas semanas se sorprende escribiendo compulsivamente una frase: «Todo trabajo y nada de juego hacen de Jack un chico aburrido», y persiguiendo a su hijo y a su esposa con un hacha.

Pese a esta advertencia de los efectos del exceso de tiempo solo en la frágil mente del escritor de ficción, la idea de alejarse de todo con el fin de estimular la creatividad y aumentar la productividad, sigue siendo atractiva para los novelistas y escritores en general.

Pasar tres meses en un lugar remoto, aislado del resto del planeta, intentando engendrar una obra maestra en un entorno idílico, inspirado por una atmósfera especial, puede ser divertido y maravilloso. O no. La soledad puede dar lugar a situaciones peligrosas, tales como la introspección, el autoconocimiento, la autocompasión, la autocrítica… Demasiado tiempo mirándose el obligo pude dar pie a un conocimiento detallado de las propias debilidades.

Tal vez no se consiga escribir una buena novela, pero el acto valiente de abordarse podría compensar. Quién sabe.

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