Véra Nabokov

Véra Nabokov fue la mecanógrafa, la secretaria, el chófer, la editora y la lectora de Vladimir, a quien  dedicó 52 años de su vida.

Vladimir Nabokov acudía a clase en la Universidad de Cornell acompañado por una mujer de cabello blanco que conducía un Oldsmobile. Ella le daba el brazo, le acompañaba al aula y se sentaba en las primeras filas de la clase o en el estrado, era su «asistente». Corregía exámenes por él, le sustituía en clase, buscaba la página exacta de la obra de la que estaba hablando e incluso remarcaba sus palabras en la pizarra.

Véra era una mujer de inteligencia sobresaliente: licenciada en lenguas modernas por la Sorbona y muy culta, abandonó su carrera para apoyar la de su marido. Ella pulió y mejoró la obra de Vladimir, negoció sus contratos editoriales, corrigió sus cuentos en alemán y su poesía en italiano, también salvó a Lolita del fuego cuando su marido decidió arrojar el manuscrito a la chimenea. En el epitafio de su tumba se lee: Esposa, musa y agente.
Véra y Vladimir Nabokov

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