Sueño biblioteca

Desde muy niña he soñado con tener una biblioteca. Una sala enorme atestada de libros sabiamente escogidos, obras que apetece releer mil veces. Aún hoy, me imagino recluida en mi particular santuario. Eligiendo por placer o por estudio determinado volumen. Disfrutando tumbada en un cómodo sillón o tomando notas en una amplia mesa de trabajo.

Entrar en mi reducto sagrado y percibir el aroma familiar a vitela, a tinta y papel. Saber que cada pieza que se halla en los anaqueles forma parte de mi tesoro. Pasar las horas en compañía de Platón, Maquiavelo, Quevedo, Wilde, Galeano o cualquier otro. No concibo mayor dicha que vivir entre libros.

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