Poesía y represión

A los poetas palestinos

Podéis atarme de pies y manos,
quemar mi cuaderno y mi lápiz,
llenar de tierra mi boca,
pero la poesía es la sangre
que mantiene vivo a mi corazón,
la sal de mi pan, la miel de mis días.
La cantaré desde la prisión,
estallará bajo la fuerza de la represión,
romperá cada eslabón de mi cadena.
Dentro de mí, millones de células
seguirán cantando la canción de la libertad.

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