La rebeldía de comprar el libro que quieras


Una librería generalista tiene clientes habituales con criterio propio y clientes esporádicos que no necesitan recomendaciones, ya saben qué van a comprar.

La presión que ejercen los grandes grupos editoriales influye en la venta. Compran escaparates en los centros comerciales, paneles publicitarios, programas de televisión, espacios en suplementos culturales… Nos bombardean desde todos los medios recomendándonos el libro que debemos leer, los títulos más vendidos, etc. Una apabullante promoción publicitaria no garantiza el éxito de ventas, pero tiene mucha influencia en épocas de regalos: Navidad, Día del Libro, vacaciones…

Una editorial independiente ofrecerá un catálogo maravilloso, pero difícilmente podrá darse a conocer, y mucho menos competir contra las grandes empresas editoras. Además, el mercado está saturado de títulos y la rotación de novedades es cada vez más rápida. Al público, en general, le resulta complicado escapar de «lo más vendido». Por suerte, hay excelentes libreros que intentan abrirle nuevos caminos al lector.

No hay nada de malo en leer y disfrutar con los libros de mayor venta. Lo difícil es llegar al lector esporádico. Por eso hay que seguir practicando esos actos de rebeldía que nos llevan a libros que no serán bets-seller, ni falta que hace, pero que nos emocionan y permanecen imborrables en el recuerdo.

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