Leer


Leer está bien visto, confiere cierto estatus intelectual. Se da por sentado que lectura e inteligencia forman un tándem que mejora a la persona. Pero, ¿es mejor quién lee?

Hace doscientos años se desaconsejaba a los jóvenes la lectura de ficción. Ahora hay que leer casi por obligación, incluso existen listas con recomendaciones del tipo: los cien mejores libros que debes leer antes de morir.

La lectura ha pasado a ser un acto bienintencionado, una tendencia más. Las  expectativas culturales están dañando al verdadero acto de leer. Porque leer es un acto deliberado de la voluntad, una necesidad, una pulsión que no puede evitarse, un placer. En el deseo está la diferencia.

Necesitaríamos más de cien vidas para leer solo los libros que se publican anualmente en nuestro país. Aun así los hay que presumen de leer mucho. ¿Cuánto es mucho?

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