Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2017

Sueño biblioteca

Imagen
Desde muy niña he soñado con tener una biblioteca. Una sala enorme atestada de libros sabiamente escogidos, obras que apetece releer mil veces. Aún hoy, me imagino recluida en mi particular santuario. Eligiendo por placer o por estudio determinado volumen. Disfrutando tumbada en un cómodo sillón o tomando notas en una amplia mesa de trabajo.
Entrar en mi reducto sagrado y percibir el aroma familiar a vitela, a tinta y papel. Saber que cada pieza que se halla en los anaqueles forma parte de mi tesoro. Pasar las horas en compañía de Platón, Maquiavelo, Quevedo, Wilde, Galeano o cualquier otro. No concibo mayor dicha que vivir entre libros.

Consideraciones sobre la escritura

Imagen
«Nuestras herramientas de escritura trabajan también sobre nuestros pensamientos», Nietzsche
El punto de partida. Las ideas son producto de mi cohabitación con un papel. El papel como objeto, siempre a mano cuando lo preciso, me permite anotar cuestiones puntales. El papel no es un sucedáneo del ordenador. La comparación entre ambos es fácil. Pero el papel permite satisfacer mi impaciencia, mi prisa por anotar un pensamiento, una información.
Mi apego al papel es casi devocional y mi relación con la escritura manuscrita, ambigua. Porque aunque los materiales de escritura sean diversos, la organización del texto es siempre la misma: palabra, frase, párrafo, página.
Ahora que lo pienso, toda inscripción manuscrita conserva el aliento de quien la dibujó. Por eso temo que escribir se convierta pronto en una estrafalaria costumbre de otro tiempo.

Ray Bradbury

Imagen
«Un meteorito surcó el espacio. Hollis miró hacia abajo y vio que no tenía mano izquierda. La sangre brotaba a chorros. De repente, advirtió la falta de aire en su traje. El oxígeno que conservaba en los pulmones le permitió, sin embargo, hacer un nudo a la altura de su codo izquierdo, apretando la juntura y cerrando el escape. La rapidez del suceso no le dio tiempo a sorprenderse. Ninguna cosa podía sorprenderle en aquel momento. Ya cerrado el boquete, el aire volvió a llenar el traje en un instante. Y la sangre, que había brotado con tanta facilidad, quedó comprimida cuando Hollis apretó aún más el nudo, hasta convertirlo en un torniquete.
Todo esto había sucedido en medio de un terrible silencio por parte de Hollis. Los otros hombres conversaban. Uno de ellos, Lespere, hablaba sin cesar de su mujer de Marte, de su mujer venusiana, de su mujer de Júpiter, de su dinero, sus buenos tiempos, sus borracheras, su afición al juego, su felicidad... Hablaba y hablaba, mientras todos caían. …

Cosas que le ocurren a una mujer de cierta edad

Imagen
Entramos en la cafetería y buscamos una mesa donde sentarnos. En la mesa contigua, una pareja septuagenaria. Nosotros hablamos animados. La señora, sentada frente a mí, no deja de mirarme inquisitiva. Él lee el diario. Al cabo de un rato, la observación continúa, tanto que casi me incomoda. Él cierra el periódico, deja un billete y unas monedas en el platillo de la cuenta y se levantan.
La señora no puede más y cuando pasa por mi lado, revienta.
–Pues sí que te lo has buscado joven y guapo –me suelta mientras sus afilados colmillos destilan veneno.
–Pudiendo elegir… –le devuelvo con una encantadora sonrisa.
(Señora, es mi hijo).

El segundo sexo

Imagen
Es sin duda más confortable someterse ciegamente que esforzarse en realizarse: también los muertos están mejor adaptados a la tierra que los vivos. S. Beauvoir

El segundo sexo (1949), de Simone de Beauvoir, es una obra clave del pensamiento del siglo XX. Además, impuso nuevos planteamientos al feminismo, que tras un largo periodo reivindicativo de los derechos de la mujer, necesitaba un nuevo empuje. Beauvoir rondaba la cuarentena, se encontraba en la mitad de su vida y era tiempo de reflexionar. ¿Qué ha supuesto para mí el hecho de ser mujer?, se pregunta. Y la respuesta llega a través de diferentes perspectivas, desde análisis culturales, ontológicos, históricos, científicos, sociológicos e incluso personales, que se resumen en una frase que todos conocemos: No se nace mujer, se llega a serlo.
Simone de Beauvoir advierte al lector que su estudio toma como muestra la mujer en la sociedad occidental, la mujer francesa en concreto, de clase media en particular, pues para ella es la más p…

Biblioteca de Celso

Imagen
La biblioteca de Celso (Éfeso, Turquía) se mandó construir por Cayo Julio Aquila en honor a su padre, Tiberio Julio Celso Polemeano, el año 135. La biblioteca guardaba 12 000 pergaminos y la tumba Celso.
Las tres entradas están protegidas por cuatro nichos con cuatro estatuas que representan las virtudes que adornaban a Celso: Ennoia, la Reflexión; Sofía, la Sabiduría; Areté, el Valor; y Epistémé, el Conocimiento. Se supone que el nicho circular del interior albergó una estatua de Atenea.