La magdalena más famosa

Manuscrito: En busca del tiempo perdido

La pieza de bollería más célebre de la literatura europea es la magdalena. En las cien primeras páginas de la obra de Proust, «En busca del tiempo perdido”», se narra cuando un día de invierno la madre del narrador le sirve una magdalena y un té, el sabor del bollo mojado en la infusión libera el recuerdo de toda la infancia que se creía perdida. Mientras se despliega el gusto de la tisana y del dulce en la boca, para Marcel emerge de la nada un mundo hundido: recuerdos largamente olvidados del pueblecito de Combray, en el que la familia pasaba sus vacaciones, se convierten en un caleidoscopio del pasado.

La primera versión de la obra es de 1908 y se publicó de forma póstuma bajo el título  «Contre Sainte-Beuve». El texto es un ensayo de crítica literaria y muchos ven en él un prólogo a «En busca del tiempo perdido». Proust reflexiona ya sobre el poder evocador de las emociones, utilizando el sabor del pan tostado mezclado con un té como elemento para desencadenar los recuerdos.

La segunda versión es un manuscrito en el que Proust cambia el elemento que desencadena los recuerdos por un biscote. En la tercera, aunque no definitiva, el manuscrito supone un borrador de «Por el camino de Swann». En esta versión, al narrador le dan té con unas pequeñas magdalenas.


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