El ciclista de Chernóbil



¿No tiene miedo?, le preguntó él.
Nastia recogió las migas del mantel. Lo plegó y lo guardó en la cómoda.
De qué si no puede pasarme nada peor. Que un día se me coman las ratas. Vaya bendición.

El ciclista de Chernóbil, Javier Sebastián. Publicado por la Institución Fernando el Católico. Colección: Letra última, 2014.

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