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Mostrando entradas de noviembre, 2018

Vitale

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A los 95 años, y en la plenitud de la vida, le llega a Ida Vitale el Premio Cervantes. Ella que es un referente de las vanguardias latinoamericanas y de la poesía esencialista, tenía 26 años cuando publicó su primer poemario, La luz de esta memoria. Desde entonces, ha escrito una treintena de libros y numerosos premios literarios avalan su carrera.
A Ida Vitale se la considerada miembro de la llamada Generación del 45, junto con otros grandes como Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti. Estudió Humanidades y se dedicó a enseñar literatura en Uruguay hasta que el dictador Juan María Bordaberry subió al poder y tuvo que exiliarse a México. Regresó a su patria, se instaló en Texas y volvió a Uruguay para quedarse.
En su familia todos eran profesores y los regalos que Vitale recibía de niña eran libros. Así nació su vocación, su voz poética, su estilo conciso y preciso, sin adornos, profundo y bello, sencillo. Ella confiesa su truco: borrar.
Su obra muestra una voz personal, alejada de corrie…

Mala letra

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Llego a la noticia por puro azar: Escribir con letra fea es señalde inteligencia, dice el titular, y como tengo una letra horrible que ni yo misma entiendo, me detengo a leer.
De acuerdo a un estudio publicado recientemente en The American Journal of Psychology, reveló la posible razón por la que algunas personas escribimos feo o tenemos lo que se conoce coloquialmente como “letra de médico”.Las habilidades mentales y la profundidad de los pensamientos de alguien inteligente van más rápido que la mano, por lo que muchas veces, quienes escriben feo no lo hacen porque quieren, sino porque, físicamente, su mano no es capaz de seguirle el ritmo a la mente.
Ahí le han dado. Es mi caso, mi cerebro es más rápido que mi mano, me obliga a escribir a toda prisa, y luego sale lo que sale.
De acuerdo a lainvestigación realizada por The American Journal of Psychology, las personas que escriben feo muestran una mayor inteligencia que aquellas con letra bonita.
Pues si esa es la razón de mis garabatos, …